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La obsesiva persecución de mi frío marido romance Capítulo 477

Al pensar en que, desde que nació hasta ahora, más de un año después, había vivido encerrado en este lugar, soportando innumerables tratamientos y dolores físicos...

Ese llanto desgarrador de hacía un momento seguramente era algo de todos los días.

Y cada vez que ocurría, su mamá no estaba ahí para consolarlo.

Valentina sintió que el corazón se le retorcía de dolor y las lágrimas volvieron a brotar sin control.

—Perdóname, mi amor. Mamá te pide perdón. Fui yo quien no supo protegerte.

Inclinó la cabeza, pegando su frente a la de Cachito, reprimiendo sus sollozos.

—Mi bebé, soy mamá, ¿sabes? Soy tu mamá.

—Ma... mama...

De pronto, una vocecita suave y ronca emergió desde su pecho.

Ese sonido tan tenue se coló en sus oídos, atravesándole la carne y golpeando directamente en el alma de Valentina.

Su mirada tembló violentamente mientras las lágrimas caían. Apretó con fuerza al pequeño en sus brazos y, ya sin poder contenerse, estalló en llanto:

—Sí, soy mamá, soy tu mamá. Mamá está aquí, mamá te acompaña. Mi bebé, mamá está contigo, soy yo.

Lo soltó un poco y tomó la otra manita de Cachito, poniéndola sobre su pecho, cerca de su corazón.

Las lágrimas en los bordes de los ojitos del niño ya estaban a medio secar. Sus grandes ojos redondos miraban fijamente a Valentina mientras sentía la vibración en su palma.

Ese ritmo tan familiar... Parecía algo que había sentido hacía mucho, muchísimo tiempo.

El ceño del niño se relajó y soltó un dulce y tierno llamado:

—Mama.

Valentina sonrió en medio del llanto y asintió apresuradamente.

—Sí, soy tu mamá.

Capítulo 477 1

Capítulo 477 2

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