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La obsesiva persecución de mi frío marido romance Capítulo 513

El corazón de Sebastián se agitó levemente. Se acercó a ella y, por instinto, bajó la vista hacia su muñeca. La gasa seguía atada con el mismo nudo desordenado del día anterior. No se había cambiado el vendaje, lo que significaba que no había vuelto a lastimarse.

—Vamos.

Valentina asintió.

—Sí.

En la cámara de aislamiento, Cachito aún no sabía a qué se enfrentaría ese día. Aunque su padre le había dicho algunas cosas el día anterior, no lograba comprenderlas del todo.

Esa mañana, se había despertado sintiendo dolores en el cuerpo y una debilidad extrema, mucho peor que en los días pasados.

Pero no sabía cómo expresarlo ni qué hacer al respecto.

Con su mamá en mente, hizo un esfuerzo sobrehumano para abrir los ojos y mirar hacia la puerta. Luchó por incorporarse hasta quedar sentado en la cama, esperando en silencio, como lo había hecho en los últimos días, a que ella entrara para abrazarlo.

Finalmente, vio a dos personas enfundadas en trajes de protección entrar juntas a la habitación.

Sus ojos parecieron iluminarse de inmediato.

Eran papá y mamá.

Al ver a Cachito en esa posición, Valentina adivinó enseguida que, tal como le había mencionado la doctora Soto, había estado esperándola.

Ese pensamiento le estrujó el corazón. Aceleró el paso hasta llegar a su lado y lo levantó con inmensa delicadeza.

—Mi amor, mami ya está aquí.

Apoyó la cabecita de Cachito contra su pecho y, bajando la mirada, tomó su manita a través del traje protector. Con voz dulce, le susurró:

—¿Estabas esperando a mami, verdad? Mami siempre está contigo.

Una enfermera estaba a punto de prepararle la leche de fórmula, pero Sebastián se acercó y tomó el biberón de sus manos.

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