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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 375

—No puedo encontrarla.

—Ya no puedo encontrarla.

—Yo… ya no puedo encontrarla…

Detrás de Isabella, Rafael repitió tres veces que no podía encontrarla. Y, por supuesto, era imposible que lo hiciera.

Hacía veinte años, cuando Aurora salió de la cárcel, cambió su nombre a Úrsula Quintero. Desde ese día, Aurora dejó de existir en el mundo, una desaparición tan absoluta que no dejó ni rastro de sus huesos.

Isabella salió del jardín a grandes zancadas y no volvió a mirar atrás, ni siquiera cuando se alejó en su carro.

De vuelta en la ciudad, estaba a punto de llamar a Leandro, pero él se le adelantó.

—Papá compró un boleto para el próximo miércoles. Dice que no hace falta que vayamos a recogerlo, que estos días no tiene tiempo para nosotros porque quiere despedirse bien de sus amigos.

Isabella iba a decir algo, pero Leandro le envió una foto del boleto de autobús: era para el próximo miércoles.

—Está bien, entonces el miércoles iré a la estación a recogerlo.

—Ese día por la mañana no tengo clases. Vamos juntos.

—De acuerdo.

Apenas colgó, Isabella recibió una notificación de una transferencia.

Seiscientos ochenta mil pesos, el dinero de la venta de la casa de Elías.

Le marcó, pero al otro lado se oía mucho alboroto. Dijo que estaba cantando con sus amigos en la plaza.

Intercambiaron unas pocas palabras y Elías colgó.

Ninguno de los dos mencionó el dinero. Elías confiaba en ella, y ella entendía el gesto de Elías.

Jairo tenía una cena de negocios esa noche, así que Isabella se fue directamente a casa de los Domínguez y cenó con Iván. Después, salieron a caminar por el fraccionamiento.

Pero su mente no dejaba de pensar en aquel jardín, en todas esas flores y plantas tan bien cuidadas.

—¿Desde cuándo conoce a Rafael?

De repente, recordó que la familia Crespo y la familia Méndez eran cercanas desde hacía generaciones. Iván, además, había sido aprendiz de Julen, por lo que también conocía bien a Rafael.

—Desde hace muchos años. Pero fue a través de la familia Crespo que empecé a tratar con los Méndez, y así me hice cercano a Julen y a Rafael.

—Sí.

—De la señora Méndez.

—¿De ella?

—Aunque en público ella y Rafael parecen una pareja muy enamorada, en privado discuten constantemente. Siempre se gritan hasta enrojecer, y la causa es siempre Aurora.

—¿Y por qué?

—Varias veces, delante de nosotros, los de fuera, la señora Méndez ha estallado y le ha gritado a Rafael: “¿Qué tiene Aurora que no tenga yo? ¿Por qué no puedes amarme? ¡Aunque sea un poco, un poquito del amor que le tienes a ella!”. Supongo que esa es la razón: Rafael no ama a la señora Méndez, solo a Aurora.

—Pero él abandonó a Aurora para casarse con la señora Méndez, ¿cómo se explica eso?

—No sé la verdad completa. Solo he oído fragmentos de boca de la señora Méndez. Dijo que en su momento, el señor Méndez no aprobaba la relación de Rafael con Aurora. Pero Rafael la amaba tanto que estuvo dispuesto a cortar lazos con su familia y se casó con ella por el civil.

—Después de mudarse de la casa de los Méndez, vivieron con muchas dificultades. Aurora no pudo soportar esa vida y lo engañó con un joven rico. Rafael, aunque todavía la amaba, no pudo perdonar la ofensa a su orgullo, así que se divorciaron. Poco después, se casó con la señora Méndez.

***

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