Aprovechando que los guardias de seguridad aún no los veían, los dos pequeños corrieron hacia la salida, pero justo cuando estaban a punto de escapar, los guardaespaldas de Esther los descubrieron y se abalanzaron, bloqueando la puerta.
Con la salida bloqueada y los perseguidores alcanzándolos por detrás, estaban atrapados.
Samuel jalaba a Carlota de un lado a otro, pero por donde intentaban huir había gente cerrándoles el paso. De pronto, se quedó sin opciones. En ese instante, un guardaespaldas agarró a Carlota.
—¡Fue ella la que me pegó! ¡Mamá, ayúdame a vengarme! —gritó Rocío señalando a Carlota.
Esther acababa de escuchar a su hija contar lo de la audición, así que ya sospechaba quién era esa niña: definitivamente tenía que ser la hija de Floriana.
Esa mujer había mandado a su amiga a causarle problemas y ahora mandaba a su hija a golpear a la suya. ¡Era el colmo!
Cada vez más furiosa, Esther caminó a zancadas hacia ellos.
Samuel aún no había visto a Esther; solo vio que un grandulón tenía atrapada a Carlota. Para salvarla, se lanzó y le mordió la mano al guardaespaldas. El hombre gritó de dolor y soltó a la niña. Samuel aprovechó para jalar a Carlota e intentar huir, pero al segundo siguiente el guardaespaldas lo atrapó a él.
—¡Maldito mocoso, te atreviste a morderme!
El hombre sujetó a Samuel del brazo y se lo echó al hombro como si fuera un costal.
—¡Suéltame!
Samuel, al fin y al cabo, solo tenía seis años y el miedo empezaba a ganarle.
—¡Hermano! ¡Suelten a mi hermano! —gritó Carlota llorando de desesperación.
Samuel trató de mantener la calma y le gritó a Carlota:
—¡Carlota, corre!
—¡Voy a salvar a mi hermano!
—¡Corre a casa a buscar a mamá!
Carlota se negó a abandonar a su hermano y empezó a golpear la pierna del guardaespaldas con sus puñitos. En ese momento llegó Esther, agarró a Carlota del brazo y la jaló con brusquedad. Al ver esa cara que se parecía tanto a la de Floriana, la ira se le subió a la cabeza y le propinó una bofetada.
Carlota cayó al suelo por el impacto. Aturdida por un momento, rompió en llanto con un grito desgarrador.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...