Leandro no solía cocinar en casa, así que los ingredientes en el refrigerador eran limitados.
Jairo preparó pasta con salsa de tomate y huevo. Cuando puso el plato en la mesa, Lucas abrió los ojos como platos, sorprendido.
—Papá, ¿no decías que no sabías cocinar?
Jairo le pasó los cubiertos.
—¿Alguna vez dije que no sabía?
—Pero nunca me has cocinado.
—Tampoco te he dejado morir de hambre.
Lucas respiró hondo y se consoló a sí mismo: «Papá está muy ocupado, es comprensible que no tenga tiempo para cocinarme. Al menos no le ha cocinado a nadie más».
—¿Otra vez pasta con tomate? Han pasado tantos años, ¿no ha mejorado nada tu cocina? —Isabella soltó el comentario sin pensar, y se arrepintió al instante al sentir varias miradas penetrantes sobre ella.
—¿Has probado la comida de mi papá? —Lucas arqueó una ceja.
—Mamá, ¿tú y el señor Crespo se conocían de antes? —preguntó Samuel con los ojos muy abiertos.
—Isabella, ¿el señor solía cocinarte esto seguido? —Carlota se quedó boquiabierta.
Jairo revolvió su pasta con gesto serio.
—Si no quieres, no comas.
Isabella sintió una oleada de tristeza. Antes, si ella decía que no le gustaba algo, Jairo corría a la cocina a prepararle otra cosa.
Respiró hondo, diciéndose a sí misma que no fuera dramática. Bajó la cabeza y comió un bocado grande, ¡pero masticó un pedazo de cebolla!
Ella odiaba la cebolla...
¿Él lo había olvidado?
No pudo evitar una arcada y se le escaparon las lágrimas.
Samuel se apresuró a servirle agua a su mamá y miró dentro de su plato.
—¡Mi mamá no come cebolla!
Lucas hizo un gesto de desdén.
—Mi papá no lo sabía.
—¡Tu papá hizo llorar a mi mamá!
—¡Pues que tu mamá no coma lo que cocina mi papá!
—¡Esta es mi casa y no son bienvenidos! —Samuel saltó sobre la silla, furioso.
—¡Esta es la casa de mi tío, los que se tienen que ir son ustedes!
—¡Es casa de mi tío, no del tuyo!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...