Aquel hombre era Pol Carrasco, el padre de Julián y Begoña. ¡El verdadero asesino de Óscar!
Al pensar que ese sujeto había estado frente a sus narices y lo había dejado escapar, Jairo sintió ganas de apuñalarse a sí mismo.
—Apareció. No estaba muerto.
En ese momento, tuvieron la certeza absoluta.
El problema era que Pol ya sabía que Jairo lo estaba rastreando y que usaba a sus hijos para encontrarlo. Seguramente se escondería mucho mejor y cortaría contacto con ellos por un buen tiempo.
¿Cómo iban a hacerlo salir?
Isabella soltó un largo suspiro.
—No podemos precipitarnos. Hay que pensar con la cabeza fría.
Al llegar a casa, se sorprendieron al encontrar a Begoña allí. Ya se habían quitado las máscaras, ¿acaso planeaba seguir fingiendo ser la niñera?
De hecho, pensaron mal: Begoña no tenía intención de seguir trabajando. Estaba sentada en la sala, viendo la televisión y comiéndose una manzana con la actitud de ser la dueña de la casa.
—¡Papá, mamá, no me deja ver la tele! —Samuel bajó corriendo, furioso, a acusarla—. Dije que quería una manzana y Ana me la lavó, ¡pero ella me la quitó! Cuando Ana le reclamó, ella dijo que ya no es la niñera, que es invitada de la familia y que debemos tratarla con respeto.
Isabella le revolvió el pelo a Samuel y le pidió que subiera a jugar con Lucas.
—Mamá, tienes que echarla. ¡Me cae muy mal!
Cuando el niño subió, Isabella y Jairo intercambiaron una mirada y entraron a la sala.
Begoña los vio entrar e inclinó la cabeza con una sonrisa cínica.
—Tengo antojo de algo fuerte. Le pedí a Ana que me preparara algo picante y se atrevió a regañarme. En fin, no quiero discutir con ella, díganle ustedes.
Jairo soltó una risa fría, sacó un cigarro, lo encendió y dio una calada profunda.
—¿Qué crees que es este lugar? ¿Quién crees que soy yo?

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...