Varios acosadores y fanáticos irrumpieron en el set, impidiendo la grabación normal y obligando a terminar temprano.
Incluso lograron colarse en el hotel donde se hospedaban ella y otros actores, afectando a todo el elenco. Sin otra opción, Noah Pineda la buscó para pedirle que pausara su participación y regresara a casa para resolver el asunto.
No había de otra; el escándalo había llegado demasiado lejos.
Floriana empacó un poco de ropa y, al bajar al estacionamiento, se encontró con Víctor bajando de su coche. Al verla con la maleta, su expresión se oscureció de inmediato.
—¿Qué significa esto? ¿Por esta pendejada te corrieron del set? ¿Ya no te dejan grabar?
Floriana seguía enojada, no solo por sus comentarios en internet hace un rato, sino por lo de ayer. Lo miró con frialdad y siguió caminando hacia su camioneta.
—¡Floriana, el señor Crespo subió! —le avisó la asistente.
Floriana volteó y vio que, en efecto, Víctor ya se había subido al elevador. Al darse cuenta de lo que iba a hacer, corrió para detenerlo.
—¡Víctor! ¡Haciendo esto no me ayudas, me perjudicas!
Pero antes de que pudiera terminar la frase, las puertas del elevador se cerraron y él subió.
Floriana corrió y presionó el botón desesperadamente.
Subió lo más rápido que pudo, pero llegó tarde. Víctor ya había golpeado a Noah.
—¡¿Quién te crees que eres, pedazo de mierda, para suspender el trabajo de mi mujer?! ¡Hoy vas a saber lo que pasa cuando te metes con ella!
Al ver que Víctor levantaba el puño de nuevo, Floriana corrió y lo empujó.
—¡Quién chingad…!
Víctor empezó a insultar, pero al ver que era Floriana, se tragó las palabras.
—Tú… tú te quedas aquí grabando. ¡Quiero ver quién se atreve a correrte!
Floriana estaba a punto de llorar de la frustración. —¡Te dije que no necesito que te metas en mis asuntos!

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...