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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 466

Por otro lado, tanto Adrián como Martina recibieron la llamada de Amelia. Martina pidió permiso en el trabajo de inmediato, y junto con Amelia, se dirigieron a la oficina de Adrián para reunirse. Al juntar las piezas, se dieron cuenta de que el día anterior Erika no le había dicho a nadie adónde iba. Martina y Amelia caminaban de un lado a otro en la oficina de Adrián, consumidas por la angustia. Tras pensar un momento, Adrián intentó calmarlas.

—Tranquilas las dos, primero buscaré a alguien que investigue dónde está el auto de Eri.

Apenas Adrián sacó su celular, Martina golpeó la mesa y gritó, llena de indignación.

—¡Seguro fue el desgraciado de Valerio Ramírez quien la volvió a secuestrar! Tú investiga eso, ¡yo iré a buscar a ese infeliz!

—Espera, no te apresures —la detuvo Adrián—. Ese hombre ya sabe de la existencia de los tres niños, no creo que sea tan canalla como para encerrarla ahora.

Martina, recordando todas las humillaciones que Erika había sufrido, perdió los estribos y lo confrontó.

—Ese loco no sabe que los niños son suyos. ¿Crees que le importa si sufren por no ver a su mamá? ¡Ese hombre solo piensa en satisfacer su propia arrogancia, jamás piensa en los demás!

Al verla tan alterada, Adrián intentó persuadirla con paciencia.

Eran las nueve de la mañana. Diego regresó a toda prisa al Grupo Ramírez. Al ver a Valerio, le informó rápidamente.

—Señor Ramírez, ayer, cuando nos fuimos del centro de pruebas, la señorita Milán seguía allí. Las cámaras de seguridad del estacionamiento muestran que se fue con dos hombres.

—¿Y el video? ¿Cómo se la llevaron? —preguntó Valerio.

—Abajo... hay una mujer llamada Martina Quintana insultando al señor Ramírez en el vestíbulo... Le está diciendo cosas horribles... El lugar se está llenando de gente...

—Espera un momento —respondió Diego. Rápidamente regresó al lado de Valerio—. Señor Ramírez, Martina vino a buscarlo. Los guardias de seguridad la detuvieron en el vestíbulo, pero parece que quiere armar un escándalo.

Diego no se atrevió a repetir las palabras de Leticia. Valerio ya estaba lo suficientemente alterado; si se enteraba de que Martina lo estaba atacando sin razón y terminaban peleando, la situación sería desastrosa. Si en el futuro Valerio y Erika se reconciliaban, y siendo Martina la mejor amiga de Erika, la relación quedaría irreparablemente tensa.

—¿A qué vino? Échala de aquí —ordenó Valerio con frialdad.

Diego conocía un poco el carácter de Martina; sabía que si no la dejaban subir, sería capaz de poner el vestíbulo patas arriba.

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