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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 467

Diego se atrevió a intervenir.

—La señorita Milán está desaparecida, me temo que vino a buscarlo porque está desesperada y no sabe qué más hacer.

Al ver que Valerio no intentó refutarlo, Diego añadió un comentario más.

—Esa señorita Quintana es la mejor amiga de la señorita Milán, son prácticamente como hermanas...

Valerio le lanzó una mirada gélida y habló con frialdad.

—Primero, presiona a los encargados para que consigan de inmediato los videos de las salidas... luego, baja y tráela.

Diego asintió y salió corriendo de la oficina. Unos minutos más tarde...

—¡Valerio Ramírez!

Martina ni siquiera tocó a la puerta; irrumpió en la oficina llamándolo directamente por su nombre. Diego, asustado, no se atrevió a entrar y cerró la puerta desde afuera. Martina, jadeando, caminó a paso rápido hasta quedar a un par de metros de Valerio y exigió, furiosa.

—¡Entrégame a Eri!

Valerio la miró con indiferencia, sin responder. Esa actitud encendió aún más la furia de Martina, quien levantó la voz con dureza.

—Aclaremos las cosas, esto no es como hace unos años. Dejando todo lo demás de lado, ella tiene tres niños pequeños esperándola en casa. ¿Qué pretendes? Si no entregas a Eri hoy mismo, nos veremos con la policía.

Valerio se detuvo, su mirada se oscureció y respondió.

—Si no me crees, puedes venir con nosotros.

Dicho esto, salió rápidamente de la oficina rumbo al elevador. Martina lo dudó apenas un par de segundos antes de salir corriendo detrás de ellos. El grupo llegó a la residencia de Marcos Jiménez, pero solo encontraron a dos empleadas. Ellas explicaron que el señor Jiménez había ido a su empresa y que la señora estaba de viaje visitando a unos familiares en otra ciudad; no regresaría hasta el mes siguiente. Al hacer más preguntas, las empleadas no supieron dar más detalles. Sin perder tiempo, el grupo se marchó a toda prisa hacia las oficinas de Marcos Jiménez. Al llegar, Marcos estaba en medio de una reunión, pero al ver que Valerio lo buscaba, despachó rápidamente a sus invitados.

—Vaya, señor Ramírez. Qué rara sorpresa tenerlo por aquí. ¿A qué se debe su visita? —preguntó Marcos, arrastrando las palabras.

No se levantó de su silla ni le ofreció asiento a Valerio. Debido a que, según Marcos, Lorena le había salvado la vida a Valerio en el pasado, el Grupo Ramírez le había brindado mucha ayuda financiera a la familia Jiménez años atrás, lo que permitió que su modesta empresa despegara rápidamente. Además, habían utilizado las redes de contactos nacionales del Grupo Ramírez para impulsar sus negocios en el extranjero.

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