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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 690

—Eri, tú te lo buscaste.

Sin importarle nada más, Valerio profundizó el beso. El roce de sus labios y el choque de sus respiraciones lo hicieron perder la cordura por completo.

...

La temperatura en la habitación no dejaba de subir, y un aura cargada de deseo envolvía cada rincón.

—Eri, dime quién soy —preguntó Valerio de nuevo, aferrándose al último hilo de autocontrol que le quedaba.

Ante la insistencia de su voz, Erika entreabrió los ojos. Sin embargo, no había ni una pizca de lucidez en ellos.

Esa mirada que siempre era tan brillante y afilada, ahora estaba desenfocada y húmeda, como cubierta por una fina capa de niebla.

Con la comisura de los ojos ligeramente levantada, se pasó el dorso de la mano por el rostro de manera torpe. Para Valerio, ese pequeño gesto fue un golpe directo a su resistencia, especialmente porque en su mirada adormilada y caótica había un destello de pura sensualidad.

¿Qué hombre en su sano juicio podría resistirse a algo así?

Valerio se abalanzó sobre sus labios de nuevo.

Esta vez, el beso ya no fue delicado. Llevaba toda la pasión y el anhelo que había reprimido por tanto tiempo, como si quisiera devorarla entera.

Toda su razón terminó de arder hasta volverse cenizas.

Y esta vez... no se detuvo.

...

¡Dolor!

¡No solo le martillaba la cabeza, sino que sentía el cuerpo entero molido!

¡Agua!

¡Tenía la garganta tan seca que sentía que se le desgarraba!

Erika fue despertando poco a poco, con la sensación de que la habían atropellado. Luchó por abrir los ojos, y lo primero que vio hizo que su cerebro se quedara en blanco.

Se dio cuenta de que estaba trepada sobre un hombre, aferrada a él como un pulpo. Sus brazos rodeaban el cuello de él con fuerza, y sus piernas estaban entrelazadas con las suyas.

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