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Al salir de Estudio Lumina y mientras esperaba el transporte, Erika se fijó en una pastelería que acababan de inaugurar.
Al ver a dos chavas platicando y riendo mientras comían pastel fresco, de pronto recordó que faltaba poco para el cumpleaños de Martina.
En el pasado, ya fuera en su cumpleaños o en el de Martina, ambas se veían igual de felices que esas muchachas.
Recordando aquellos momentos tan agradables, Erika se subió al camión que acababa de llegar.
Buscó asiento con cuidado, se acomodó y sacó su celular para investigar un poco sobre los cuidados durante el embarazo.
Estaba en eso cuando le saltó una notificación de noticias; el titular mencionaba al Grupo Ramírez.
Al ver esas palabras, estuvo a punto de deslizar la pantalla para descartarla, pero entonces notó el nombre de Vanesa.
No pudo evitar la curiosidad. Abrió el enlace y le echó un vistazo rápido a la nota.
Básicamente decía que el trabajo de Vanesa, fotógrafa sénior de Estudio Lumina, no solo había recibido tremendos elogios por parte del Grupo Ramírez, sino que había causado furor en la industria y se había vuelto tendencia.
Erika lo entendió al instante: sus fotografías seguían llevando la firma de Vanesa. Ella había recibido el dinero, pero todo el reconocimiento público se lo llevaría la otra.
Al ver el video, donde Vanesa aceptaba los halagos con una sonrisa de puro orgullo y sin una gota de culpa, no pudo evitar sentir una punzada de decepción.
Pero, por otro lado, el contrato especificaba quién era la fotógrafa encargada, y eso no era algo que Luciano o Vanesa pudieran cambiar así nada más.
Además, el propio Estudio Lumina debía mantener en absoluto secreto el cambio de fotógrafo.



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