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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 78

Sin embargo, apenas había caminado un poco cuando sintió que Penélope la agarraba del brazo con fuerza.

—¡Eri!

Su voz sonaba temblorosa, pero llena de un alivio sorpresivo.

Erika se detuvo con resignación y la miró con toda la calma del mundo.

Viéndola tan de cerca, notó que estaba más pálida y flaca; tenía las comisuras de los labios caídas y su expresión opaca reflejaba puro agotamiento y tristeza.

—¡Ay, Eri! Por fin te encuentro.

Penélope volvió a hablar, esta vez a punto de soltarse a llorar, y apretó con más fuerza la manga de Erika.

Erika bajó la mirada hacia su mano. Atrás habían quedado aquellas épocas donde sus muñecas y dedos estaban atascados de anillos, pulseras y brazaletes caros. Ya no traía nada.

Por su facha, Erika se imaginó que seguramente había empeñado o vendido todas sus joyas para pagar los gastos de la casa.

—¿Se te ofrece algo? —le preguntó Erika con tanta frialdad que parecía que le hablaba a una extraña.

Penélope se quedó pasmada, con una mirada de puro sufrimiento y tristeza.

—Eri, aquel día en la casa de Martina te dije muchas cosas feas, pero fue por el coraje. ¿Cómo se te ocurre irte de la casa así nomás? ¿Por qué desde entonces actúas como si fueras otra persona?

Erika no pudo evitar torcer la boca en una sonrisa burlona. Seguro la tristeza y la miseria de Penélope eran reales, al fin y al cabo, se le había acabado su vida de lujos.

Pero toda esa actitud de arrepentimiento de seguro era puro teatro para tratar de exprimirle algo.

Si estaba ahí esperándola en secreto, es porque se había tomado la molestia de averiguar por dónde andaba.

Capítulo 78 1

Capítulo 78 2

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