—No, mejor no… Siento que no encajo en ese tipo de lugares —dijo Beatriz, bajando la mirada. Solo quería irse, quitarse ese vestido que no sentía suyo, desaparecer de ahí.
—No te preocupes, son solo cenas entre jóvenes. Nada tan formal, la idea es que todos puedan relajarse —le contestó Nicolás con una sonrisa tranquila—. Además, ¿no estoy yo aquí contigo?
Nicolás le dio unas palmaditas en el hombro, y fue hasta entonces que Beatriz reaccionó y se apartó rápidamente, guardando una distancia prudente.
A Nicolás no pareció afectarle en lo más mínimo. Retiró la mano con naturalidad, sin dejar de sonreír amablemente.
—Si te da pena, puedes invitar a Vanesa. Ella conoce muy bien estos ambientes y ustedes se llevan súper bien. Es normal sentirse perdida la primera vez que vas a algo así. Tener a alguien de confianza te va a ayudar mucho.
Mientras hablaba, Nicolás giró hacia ella, levantó las manos y puso una expresión medio resignada.
—Pero de preferencia, no digas que la reunión la organizo yo. Ya sabes… Vanesa y yo tuvimos ahí un malentendido.
Como Beatriz no decía nada, Nicolás continuó.
—Cuando salgas al mundo laboral, seguro vas a tener que ir a cenas de este tipo. Puedes verlo como una oportunidad para practicar. Mira, todos los que van a estar ahí son personas con lana o con influencia. Si te sabes mover, tal vez hasta consigas algo mejor que una pasantía en VantageGlobal. Imagínate, cuando te gradúes, tendrías ventaja sobre los demás. La neta, para ti solo hay cosas buenas en esto, ¿por qué no aprovechar?
Su voz era suave, como si estuviera tentándola con una manzana prohibida, cada palabra le llegaba despacito, buscando convencerla.
Beatriz sentía que todo sonaba bien, pero había algo que no terminaba de cuadrarle.
—¿Por qué me ayudas? ¿Es por Vane? —preguntó, mirándolo directo a los ojos, tratando de descubrirle algún secreto, pero Nicolás no dejaba ver nada.
—Ayudarte a ti es ayudarme también —le respondió él, igual de directo, sin intentar disimular que tenía sus propios intereses.
—¿Ayudarte a ti? —repitió Beatriz, confundida.
—Me gusta la gente que es trabajadora y tiene ganas de subir. Me interesa tenerte como contacto, ayudarte a crecer. En nuestro círculo, lo más importante son los contactos —explicó Nicolás.

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