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La Reina con Tacones Altos romance Capítulo 33

—Miren nada más a Abi, gracias a la calificación del maestro de diseño en la serie de pianos, ya es empleada de tiempo completo en Finesse D'Or. Es toda una ejecutiva de empresa, gana cientos de miles al año… Ahora vean a cierto alguien, de ama de casa pasó a ser personal de limpieza… Bueno, supongo que eso también es una mejoría, ¿no? —Gabriela se reía tanto que casi se caía de la silla.

—No inventes, compararla con la cuñada es faltarle el respeto a la cuñada —Mario miró a Leonor como si le diera asco.

Al principio, Leonor ni sentía ni padecía por Mario, pero desde que Abigail regresó del extranjero, las dos pláticas que tuvo Mario con Rafael terminaron de cambiar la imagen que tenía de él. Ahora, simplemente le desagradaba.

—¿Qué, te molesta? —Mario captó enseguida la mirada hostil de Leonor y le lanzó una mirada de fastidio.

Él y Rafael habían sido compañeros desde la prepa, amigos de toda la vida. Sabía que Rafael y Abigail parecían hechos el uno para el otro. Su romance había sido tan intenso que él mismo se consideraba casi testigo.

Y al final, quien se casó oficialmente con Rafael fue Leonor.

Mario siempre pensó que Leonor simplemente había tenido suerte.

Si no fuera porque Rafael y Abigail estaban peleados a distancia cuando Abigail se fue al extranjero, ni de chiste hubiera volteado a ver a Leonor.

Y lo peor era que Leonor ni cuenta se daba; sin vergüenza alguna, se coló en la familia Aranguren.

Tanto Mario como Rafael tenían debilidad por las mujeres exitosas.

Ambos venían de la élite, criados para ser los mejores. ¿Quién se iba a fijar en una mujer que sólo sabía lavar y cocinar?

—A ver, deja que te muestre un poco del diseño de la cuñada —Mario le puso en las manos a Leonor el boceto de Abigail.

—Seguro ni entiendes la creatividad que tiene esto, pero al menos deberías darte cuenta de que jamás podrías llegarle ni a los talones.

Leonor guardó silencio.

No sólo entendía la idea de Abigail, también distinguió el puntaje en la esquina superior derecha.

Era la calificación que ella misma había puesto ese mismo día.

—Así que quedaste en tercer lugar en la evaluación de practicantes de Finesse D'Or. Felicidades.

Sonrió calmada, pero Abigail, al escuchar esto, perdió toda la serenidad.

¿Cómo podía saber Leonor que sólo había quedado en tercer lugar?

La expresión asustada de Abigail desconcertó a Leonor.

Capítulo 33 1

Capítulo 33 2

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