Entrar Via

La Revancha de una Ex-Ama de Casa romance Capítulo 156

Todos quedaron sorprendidos.

Ese paquete de baterías era más pequeño que cualquier otro que se usara en los carros de carga del mercado, pero según las especificaciones, su densidad funcional era aún mayor.

Cristina armó el dispositivo con manos expertas, lista para la demostración, cuando la voz de Francisco se escuchó desde el público.

—Si de verdad es un producto revolucionario, ¿por qué no nos dejas ver una prueba completa?

Cristina lo miró. Francisco tenía una sonrisa tranquila, como si estuviera viendo un espectáculo, pero también como si le diera la oportunidad de lucirse.

Eso implicaba usar la cabina transparente de pruebas, un equipo profesional.

Julio se volvió al hombre a su lado.

—Señor Jurado, ¿usted cree que pueda existir algo así?

Tobías no mostró emoción alguna.

—Justo para eso sirven estas cumbres, para descubrir productos fuera de serie. Si resulta ser puro cuento, que la saquen de aquí y ya.

Luego, Julio tomó el micrófono inalámbrico.

—Entonces, usemos la cabina transparente.

El mensaje era claro: la cumbre le daría más tiempo, pero la presión aumentaba.

Cristina se quedó un instante pasmada y, al ver a Tobías, sintió tanta gratitud que los ojos se le humedecieron.

—Señor Lozano, ¿la de la tarima es su esposa? —preguntó Marco, intrigado por la voz.

Octavio cerró los labios y no contestó.

—Ay, aunque lleva mascarilla, se nota quién es. ¿Para qué viene la señora a exponerse así? —suspiró Marco.

Tanto Marco como Octavio creían que una ama de casa que llevaba cuatro años dedicada solo al hogar no podía desarrollar en poco tiempo algo que los mejores equipos de expertos no habían logrado en años.

Cuando la batería se colocó dentro de la cabina, Francisco murmuró a su asistente:

—Pon el rango de temperatura desde menos cincuenta hasta setenta grados.

El asistente se tensó.

Eso era simular condiciones extremas, desde el frío polar hasta el calor del desierto. Ninguna batería comercial podía soportar algo así.

No sabía si su jefe quería que Cristina quedara bien o hacerla quedar mal, pero no tardó en responder:

—Ahora mismo lo ajusto.

Cristina notó que alguien estaba cambiando la configuración de temperatura, pero ya era demasiado tarde para detenerlo.

Ángela se aferró a su brazo, tensa.

—¡Esto es grave! Nunca habíamos hecho pruebas a estos extremos…

Cristina se limpió el sudor de la frente y sostuvo la mano temblorosa de Ángela.

Esa última frase era un golpe directo al proyecto estrella de Octavio.

La respuesta de Cristina fue tajante y sin vuelta atrás.

Su respiración se agitó, y Ángela la sostuvo para ayudarla a salir por el pasillo de servicio.

—Ya le mandé mensaje a mi hermano, debe estar por llegar a la puerta. Si quieres…

No alcanzó a terminar. Alguien tomó a Cristina del hombro y la jaló.

—¿Cuatro años fingiendo ser ama de casa tranquila solo era un show para mí?

Octavio la arrastró hacia atrás con fuerza.

Cristina, perdiendo el equilibrio, se soltó de Ángela y cayó hacia atrás.

Pero Octavio no la detuvo. Tomó su muñeca y le arrancó el guante de un tirón.

—¿Y esa mano…?

El guante cayó, dejando ver la red de moretones en el dorso de la mano, marcas de golpes recientes.

Cristina chocó contra la pared y la mascarilla se le deslizó, dejando al descubierto un rostro pálido y una mancha violácea.

El reproche de Octavio se quedó en el aire...

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Revancha de una Ex-Ama de Casa