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La Revancha de una Ex-Ama de Casa romance Capítulo 179

—Marisol es una niña muy sensata. Aunque Julieta y yo vayamos a divorciarnos, tienes que seguir cuidando de ella. Eso es lo único que te pido.

Marisol respiró hondo, luchando por contener las lágrimas en sus ojos mientras miraba fijamente a Octavio.

El hombre tenía el semblante endurecido, difícil de descifrar, como si todo él fuera una sombra.

Pasó un largo momento antes de que hablara, y cuando lo hizo, su voz sonó distante.

—Le prometo que nunca le faltará nada, pero debe irse del país y jamás volver.

El cuerpo de Marisol tembló, y las lágrimas por fin brotaron sin control.

—Gracias… hermano.

Sebastián apretó la mandíbula antes de firmar los papeles del divorcio.

Julieta, devastada, se dejó caer en el suelo y estampó su firma como si todo su ser hubiera sido drenado de energía.

Octavio tomó los documentos y una sonrisa burlona se dibujó en sus labios.

—Felicidades, papá. Dentro de un mes volverás a ser un hombre libre.

Sebastián apartó la mirada, incapaz de enfrentarlo.

Al pasar junto a Marisol, Octavio no se detuvo ni un instante, solo le lanzó una orden tajante:

—Cuando te recuperes, te vas de inmediato.

Marisol apretó los labios y sus dedos se aferraron tanto que los nudillos se le pusieron blancos.

Tesoros del Ayer cerró antes de tiempo y bajó las cortinas.

Julieta se desplomó en llanto, fuera de sí.

—¡Viejo, no quiero perderte!

—¡Ya basta!

Luego de haberse contenido tanto tiempo ante Octavio, el carácter de Sebastián finalmente explotó.

—¡No me importa a quién le diste esas porquerías, pero si te metiste en problemas, te toca resolverlos! ¿Viste la actitud de Octavio hoy? ¡En mi vida me había sentido tan humillado!

Dicho esto, salió dando un portazo, furioso.

Julieta, llevándose la mano al pecho, sujetó a su hija con desesperación.

—Marisol, ¿también vas a abandonarme tú?

—Mamá —la voz de Marisol temblaba de emoción—, Cristina volvió a hacer de las suyas. Ahora mismo solo podemos seguirle la corriente a mi hermano para protegernos. Tienes un mes, solo necesitas exponer a Cristina y lograr que mi hermano la deteste. Si lo haces, puede que aún tengas una oportunidad con mi tío.

Esas palabras le dieron justo donde más le dolía a Julieta.

Lo que más le importaba en el mundo era ese matrimonio con Sebastián.

—Papá, solo quiero lo mejor para Cristi, ¿sí? Una mujer divorciada siempre carga con un estigma, y si encima sale sin dinero, la familia del próximo seguro la va a menospreciar.

A Héctor se le encendió la cara.

—¿Otra vez con el tema del dinero? Qué fácil es dar consejos cuando no eres tú la que está en esa situación. ¿Ya olvidaste cuando te soltaron? El tipo se casó con una rica y ni pensaste en pedirle nada. ¿Le avisaste que estabas esperando un hijo?

Ivana se removió incómoda.

—Lo mío era amor de verdad…

Cristina aprovechó para cambiar de tema.

—Ivana, ¿cómo se llama el papá de Patricio?

Ivana se puso en guardia.

—¿Y por qué preguntas eso?

Cristina sonrió, burlona.

—Quiero saber si todavía tienes una oportunidad de volver con él.

Ivana se puso nerviosa, desviando la mirada.

—Ya pasó mucho tiempo, no me acuerdo.

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