Entrar Via

La Revancha de una Ex-Ama de Casa romance Capítulo 182

Cristina cambió de estrategia.

A Lilian le castañeteaban los dientes, incapaz de sostenerle la mirada.

—Puse algo en varias copas de champaña, y en medio del alboroto te di una de ellas. Todo iba bien, pero de pronto apareció un hombre y arruinó el plan, se llevó la copa. Por favor, déjame ir, tengo que avisarles a mis papás para que se muden cuanto antes.

Cristina soltó una risa burlona.

—Cuéntame, ¿esa persona era hombre o mujer? ¿Cuántos años tenía, más o menos?

Eso… sí podía decirlo.

—Era una mujer, muy delgada, como si estuviera enferma. Se veía de unos cincuenta, aunque creo que en realidad debe tener poco más de cuarenta.

¿Otra vez Julieta?

A Cristina no le convenció la respuesta.

Marisol siempre lograba lavarse las manos, y esa clase de inocencia fingida la ponía nerviosa.

—Lilian —dijo Cristina, mirándola directo a los ojos—, yo sé quién es y sé de lo que es capaz. Aunque mudes a tus papás, no van a poder escapar. Solo tienes una opción.

—¿Qué tengo que hacer? —En los ojos desesperados de Lilian apareció una chispa de esperanza.

—Ella solo puede amenazarte porque depende del poder de su esposo. Si logras lidiar con el marido, no solo tú y tus papás estarán a salvo, sino que podrías conseguir dinero para que tu mamá se trate cuanto antes.

Lilian dudó, mordiéndose el labio.

—Está bien, dime qué tengo que hacer.

Cristina, conteniendo una sonrisa, miró a Ernesto.

—¿Puedes averiguar dónde está Sebastían?

La mirada de Ernesto se ensombreció.

—Eso es pan comido.

Un rato después, ambos salieron de la habitación dejando a Lilian atrás.

Cristina caminaba rápido, pero Ernesto, con sus largas piernas, logró alcanzarla.

—¿Me vas a salir con que todo cambió? —aventó Cristina.

Ernesto no contestó. Guardó silencio varios metros, hasta que, de repente, lanzó la pregunta:

—¿Cómo pasaste estos cuatro años?

Cristina se detuvo de golpe. Su mirada se tornó profunda.

—¿Lo quiere saber Ernesto o lo quiere saber Patricio?

—Yo…

Por un momento, Ernesto estuvo a punto de decir la verdad, pero al final se lo tragó.

Cristina se dio cuenta de que él seguía negando que era Patricio.

El ambiente se tensó tanto que casi se podía cortar con cuchillo y tenedor.

La mujer, con tacones de altísimo nivel y piedras relucientes, se dirigía al elevador, pero al ver a Ernesto, cambió de rumbo y se acercó.

—¿A esta hora llegas a trabajar?

Hablaba con la cabeza en alto y el tono de quien está lista para armar un escándalo.

—No, fui a hacer un pendiente.

La mujer lo escaneó de arriba abajo.

—Nunca olvides que cada peso que ganas en Tecnología Prisma es gracias a que trabajas para mi hijo.

—Sí, madre.

Así que esa era la esposa del presidente de Tecnología Prisma.

—Desde hoy, solo puedes entrar y salir por la puerta lateral. Además, usa el elevador de los empleados, ni pienses en mezclarte con los demás. La familia Jurado no mantiene a nadie de adorno. Cuando de verdad ayudes a la familia Jurado, hablaremos.

—Sí, madre —respondió Ernesto, siempre respetuoso.

De repente, la señora Jurado miró a Cristina con recelo.

—¿Y tú quién eres…? ¿Amiga tuya?

Dirigió su mirada inquisitiva hacia Cristina.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Revancha de una Ex-Ama de Casa