Entrar Via

La Revancha de una Ex-Ama de Casa romance Capítulo 282

Ángela alzó las cejas y soltó:

—Nuestra familia es bastante común, ¿entonces por qué quieres casarte con mi hermano?

Cristina parpadeó, confundida.

—¿Perdón?

Ángela se encogió de hombros y confesó:

—No te voy a mentir, hace años sí pensé en presentarte con mi hermano. Sabes que él siempre me hizo la vida imposible de chica, y si te metía al “bando enemigo”, era como tener una ventaja secreta para mí. Pero justo en ese entonces andabas con Patricio, y luego terminaste casándote con Octavio… —soltó un suspiro—. Ni hablar.

Le guiñó un ojo y cambió el tono, juguetona:

—Pero bueno, si ahora quieres reconsiderarlo, yo feliz de hacerles el contacto, ¿eh?

Cristina se levantó y le dio un toquecito en la frente.

—Ya hasta me lanzaste el ábaco en la cara de tantas cuentas que haces, mejor sigue soñando.

...

La conferencia de prensa era a las dos y media de la tarde.

Cristina planeaba llegar justo a tiempo, pero antes del mediodía recibió un mensaje de Francisco.

[¿Puedes pasar por la empresa Tecnología Prisma? Tengo algo que hablar contigo.]

No dio más detalles.

Recordando el favor que Francisco le había hecho la última vez, Cristina avisó a Ángela que tenía que salir un rato, y ni siquiera alcanzó a comer antes de irse.

Esta vez, después de dar su nombre en recepción, la atendieron con gran amabilidad y la acompañaron hasta el piso 17, justo frente a la oficina de Tobías. La recepcionista la dejó ahí sola.

Cristina dudó un momento, sin saber si debía entrar. Llamó a Francisco, pero solo escuchó el tono de ocupado.

Al final, empujó la puerta con cuidado.

Dentro, la oficina era amplia y el silencio pesaba en el ambiente.

Echó un vistazo pero no vio a nadie.

Estaba a punto de salir cuando escuchó una voz de mujer.

Por instinto, avanzó unos pasos y notó que junto al escritorio había una puerta camuflada, apenas entreabierta.

Por alguna razón, Cristina pensó en Octavio, y una mueca de burla se dibujó en sus labios.

Cuatro años de matrimonio, quizá fue la etapa más “limpia” de la vida de Octavio. Al menos, aparte de ella y Marisol, nunca se le ocurrió andar con una secretaria.

Hay quienes simplemente no pueden pasar un solo día sin buscar aventuras.

Dentro del cuarto, la escena seguía.

—El director no es más que un hijo no reconocido, ni su experiencia ni su educación se comparan…

Mientras hablaba, la secretaria se inclinó más, con voz seductora.

Pero Francisco, de repente, alzó la mano en señal de alto.

—Ya basta —dijo Francisco, su voz fue baja pero tajante—. Por mucho que mi hermano tenga sus defectos, nadie ajeno tiene derecho a juzgarlo. Si de verdad eres mi secretaria, deberías saber cuándo parar.

—Perdón, señor Jurado.

Francisco la apartó y se incorporó.

Al levantar la vista, en ese instante, vio a Cristina parada afuera, congelada en la puerta.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Revancha de una Ex-Ama de Casa