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La Revancha de una Ex-Ama de Casa romance Capítulo 331

Cristina bajó del carro apresurada y se colocó al lado de Francisco.

Marisol la miró y soltó una sonrisa cargada de veneno.

—Señorita, hoy vine a acompañarte hasta el final. Espero que no te moleste.

Hizo una pausa, y sin esperar respuesta, remató:

—Y aunque te moleste, no puedes hacer nada. Si quiero darte esto, te lo aguantas.

Cristina esbozó una sonrisa apenas perceptible, tan leve que parecía burlona.

—Solo alguien tan ilusa como tú, Marisol, puede no darse cuenta de lo que se le viene encima.

La expresión de Marisol cambió de inmediato. Frunció el ceño y alzó la voz:

—¿Crees que por aliarte con Fabián vas a salir ganando? Mira, pronto voy a quedar embarazada de mi hermano. Tu matrimonio está condenado. Yo seré quien se case con él, y cada año, en el aniversario de tu muerte, iremos juntos a tu tumba, felices y enamorados.

Cristina levantó las cejas, con un tono ácido.

—¿Así que hasta ahora Octavio no te ha dicho que se casará contigo?

Marisol no entendía a dónde iba esa pregunta, así que solo la fulminó con la mirada, negándose a responder.

Cristina soltó, con un aire de indiferencia:

—Octavio y yo ya firmamos el divorcio hace unos días. Si ni siquiera te ha propuesto matrimonio, lo único que quiere de ti es usarte.

Las palabras de Cristina cayeron como un balde de agua helada sobre Marisol, quien tembló de rabia.

—¡Cuando tú mueras, él solo va a quererme a mí! ¡Oliver, hazlo ya!

—No te preocupes por mí, cuida de ti mismo —le dijo Cristina a Francisco, antes de tomar la mano de Marisol que intentaba jalarle el cabello, torciéndosela de un tirón.

En ese momento, Oliver se lanzó contra Cristina, pero Francisco se interpuso y ambos hombres se enfrascaron en una pelea brutal.

Marisol intentó aprovechar la pelea para atacar a Francisco por detrás, pero Cristina le torció la mano con tanta fuerza que casi se la rompe.

Desesperada, Marisol empujó a Cristina hacia el borde del precipicio. Cristina esquivó con agilidad y, girando, la lanzó a ella en esa dirección.

Cuando Marisol intentó regresar tambaleando a terreno seguro, Francisco, que retrocedía para esquivar un golpe de Oliver, chocó con ella por accidente.

Marisol perdió el equilibrio, se fue de espaldas y, al caer, logró aferrarse a la camisa de Francisco.

Cristina intentó correr para sujetar a Francisco, pero Oliver la golpeó tan fuerte que la dejó inconsciente.

Francisco y Marisol, incapaces de detenerse, cayeron juntos por el barranco...

...

Tobías llegó poco después. No había nadie en ninguno de los dos carros.

Sin embargo, la cámara del Jaguar había grabado todo el incidente.

En la casa de los Lozano, los hombres tatuados habían sido neutralizados.

Adrián, en estado de shock, fue sacado esposado y encadenado de pies y manos.

Un médico atendía a Sebastián, pero tras examinarlo, negó con la cabeza ante Octavio.

—Su padre está muy grave. Si lo movemos, solo aceleraremos el final —susurró el doctor.

Eso quería decir que a Sebastián no le quedaba mucho tiempo.

Octavio se acercó, su cara era una máscara de piedra.

Sebastián, sabiendo que el final estaba cerca, intentó suavizar el ambiente, pero Octavio se le adelantó:

—Las acciones del Grupo Alfa ya te las transferí ayer.

Sebastián lo miró, sorprendido.

Octavio habló con un tono seco:

—El Grupo Alfa parece fuerte, pero en el fondo no tiene bases sólidas. Si tocas el flujo de efectivo y se corta la cadena, todo se va abajo en un instante. Aguanté durante años, ya no puedo más. Ahora el problema es tuyo y de Adrián.

En ese instante, Sebastián lo comprendió todo. Se quedó sin palabras, paralizado.

Ese hijo suyo, en realidad, le había endosado todas las deudas y los problemas del Grupo, dejándole cargar con todo hasta la tumba.

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