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La Revancha de una Ex-Ama de Casa romance Capítulo 347

En el interior de Cristina se desató una tormenta, pero la contuvo antes de que se notara en su rostro.

Con una calma digna de admirar, miró a Francisco y le preguntó:

—¿Y ahora qué imágenes tienes en la cabeza?

Francisco se quedó callado, apretó los labios y pensó un momento.

—...Ya no recuerdo cómo te ves usando pijama.

De no ser porque sabía que Francisco andaba con la memoria hecha un lío, Cristina ya lo habría agarrado a zapes en ese instante.

—Tú mejor que nadie sabes lo difícil que es tratar con tu madre. ¿Quieres que me mude... de vuelta con la familia Jurado? Ni en sueños. Mejor recupérate bien y deja de armar tanto escándalo.

Sin decir más, dio media vuelta y salió de la habitación.

...

Al llegar al primer piso del hospital, se topó de frente con Begoña.

Era más que obvio que la mujer la había estado esperando ahí desde hacía rato.

—Le pedí al chofer que te acompañe a casa a recoger tus cosas —soltó Begoña, con ese aire altivo como si estuviera dando órdenes a una empleada.

Cristina levantó una ceja, sin perder la compostura.

—Si tienes tanta prisa, ¿por qué no mejor organizas nuestra boda desde ahora?

—¿¡Qué tonterías estás diciendo!? —Begoña casi brincó del coraje, la voz le salió aguda y cortante—. Solo quiero que ayudes a mi hijo con su recuperación y finjas un poco. ¿De verdad crees que tú podrías entrar en la familia Jurado?

Pero Cristina no se inmutó. Al contrario, le soltó una sonrisa con toda la tranquilidad del mundo.

—Mira, justo así estamos: tú tampoco tienes lo necesario para ser mi suegra. Así que mejor deja de soñar, no hay nada que hacer aquí.

La sonrisa desapareció de su cara de golpe.

—Y si tienes claro que todo esto es solo una actuación, entonces tu cabeza todavía funciona. Así que deja de querer volverte loca junto con el enfermo.

Begoña se puso tan tensa que la cara se le puso morada de coraje.

—¿¡Y esa es la actitud que tienes!? ¿Cómo te atreves...?

Cristina le lanzó una mirada de absoluto desprecio.

—Esa cara de suegra amargada guárdala para la verdadera nuera que algún día tengas. No te humilles viniendo hasta mí.

Ángela, tan despreocupada como siempre, se encogió de hombros.

—¡Bah! Yo también me arranqué unos cuantos. Le decimos al de la tienda de pelucas que haga promoción y nos llevamos dos por uno. Hasta salimos ganando.

Cristina solo pudo rodar los ojos ante la lógica retorcida de su amiga.

Entonces, Ángela le puso en el cabello su propio pasador de concha, y al verse en el espejo, ambas sonrieron.

—Así sí, ahora sí me siento yo.

Después de cenar, salieron rumbo al evento.

...

El salón estaba a reventar de empresarios y directores invitados para celebrar la alianza. El ambiente flotaba entre la formalidad y la emoción por los nuevos negocios.

Julia, la responsable regional de Energia Viva, era una mujer en sus treinta y tantos, con una presencia que imponía respeto. Llevaba un vestido largo de terciopelo azul oscuro, ajustado y elegante, con ese aire de quien ha peleado mil batallas y siempre sigue de pie.

Se acercó a Cristina, la miró de arriba abajo con una sonrisa.

—La primera vez que te vi, señorita Pérez, me sorprendiste. Nunca imaginé que la directora técnica de Dinámica Suprema fuera tan joven. La verdad, tienes una combinación poco común: transmites esa serenidad hogareña, pero a la vez se nota que puedes manejar cualquier reto que se te ponga en frente.

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