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La Revancha de una Ex-Ama de Casa romance Capítulo 410

Betina giró la cabeza y se topó de lleno con la mirada cortante de Tobías; sintió cómo el corazón se le hundía de golpe, un escalofrío le recorrió el cuerpo de pies a cabeza.

—Mañana por la mañana, Saúl te llevará al aeropuerto. Descansa temprano.

Tobías soltó esas palabras y, sin mirar atrás, se fue con Saúl a su habitación.

Betina se esforzó por mantener el aire sereno que tanto trabajo le costó construir, pero la derrota y el rencor se le enredaban en los ojos como una telaraña.

No importaba quién fuera Cristina, jamás permitiría que ella fuera en verdad la hija de la familia Rivas.

...

A medianoche, Cristina despertó acalorada.

Al girarse, notó que estaba pegada al pecho de ese hombre que parecía una estufa.

—¿Por qué sigues viniendo? ¿No te da miedo que tu hermana te descubra? —murmuró.

Tobías, con los ojos cerrados, le respondió:

—Vámonos de aquí. Si necesitas investigar algo, yo te ayudo.

Cristina levantó el rostro y presionó su frente contra el mentón de él.

—Aquí se guardan muchos secretos. Todo lo que no quieren que sepas, lo esconden bien. ¿Tú crees que puedes averiguar algo así de simple?

Tobías guardó silencio, mudo como una piedra.

Cristina bostezó y, acurrucada en su abrazo, volvió a dormirse.

...

Por la mañana, Tobías ya no estaba.

Cristina se despertó tarde y, con algo de prisa, pensó en pasar por la cocina a agarrar un pan antes de irse a la empresa.

Al cruzar el comedor, Francisco intentó decirle un par de cosas, pero Cristina lo ignoró sin reparo.

En ese momento, Begoña sostenía la mano de Betina, elogiándola por ser tan atenta y capaz. Al ver la actitud de Cristina, no dudó en criticar:

—Betina, de verdad que tus papás hicieron un gran trabajo contigo. Mira que siendo invitada, te levantas temprano para acompañarme a desayunar. Pero hay quienes no respetan ni a mí ni a su prometido. Qué manera de mirar a todos por encima del hombro, como si la educación no existiera.

Cristina escuchó cada palabra, pero no se molestó en responder.

Fue directo a la cocina, tomó un pan y ya se iba cuando Begoña volvió a la carga:

—Tu esposo te está esperando para desayunar, ¿y así te vas a ir nada más?

Cristina se detuvo y se giró, sin mirar a Francisco, enfrentando de frente a Begoña:

Cuando Betina se fue, Begoña se quedó sumida en sus pensamientos.

...

Dos horas después, Cristina seguía ocupada fuera cuando su celular empezó a sonar.

Era Elián Montoya, quien le hablaba con tono apresurado:

—En el laboratorio avisaron que hoy le van a hacer los exámenes a mi hermana, así que vine corriendo al hospital...

Cristina apretó el teléfono, sus dedos temblaban un poco.

Entonces, la jugada para sacar a Betina sí había funcionado.

Pero pronto Elián mencionó el verdadero problema:

—…pero Begoña se fue con varias personas a la empresa y dijo que no se va hasta que te vea.

Cristina frunció el entrecejo.

Pensó rápido y se dio cuenta de que ahí tenía otra oportunidad.

Sin perder más tiempo, le mandó un mensaje a Ernesto Jurado.

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