Entrar Via

La Revancha de una Ex-Ama de Casa romance Capítulo 429

—¿Francisco ha considerado someterse a una cirugía cerebral? —preguntó Tobías con una calma aplastante.

Francisco y Gustavo intercambiaron miradas, ambos sorprendidos.

—¿Qué quiere decir, tío? —Francisco preguntó con cautela, como si temiera la respuesta.

—Tu recuperación ha estado estancada por demasiado tiempo. Ayer el doctor me sugirió que podríamos pensar en una cirugía para remover el coágulo del cerebro. Así podrías sanar más rápido.

Un escalofrío recorrió la espalda de Francisco y no pudo evitar contener el aliento.

Gustavo también se quedó helado ante la idea.

—Eso debe ser el último recurso, ¿no? Mejor esperemos un poco más, estoy seguro de que pronto va a mejorar —dijo Gustavo, intentando sonar convincente.

Francisco asintió de inmediato, aferrándose a esa última esperanza.

Tobías, sin mostrar emoción alguna, tomó su taza y le dio un sorbo pausado al té de frutas que tenía enfrente.

—Entonces enfócate en descansar. No te llenes la cabeza de ideas innecesarias. Por ahora lo importante es que recuperes la memoria. Tu papá está esperando que regreses a la empresa.

Esas palabras tocaron algo profundo en Gustavo, quien se apresuró a reafirmar lo dicho.

De ese modo, el tema de que Francisco y Cristina vivieran juntos volvió a aplazarse una vez más.

...

Desde un rincón, Betina observó la escena, enterrando las uñas en la palma de su mano.

No podía creer hasta dónde llegaba él por esa mujer...

...

Por la tarde, Ernesto no regresó a casa, seguramente había ido a pasar el día con Ivana.

Gustavo, que ya conocía a Ivana, decidió no decir nada y lo dejó pasar. De alguna forma, eso era como darle su aprobación.

Si Gustavo no preguntaba, Begoña mucho menos se atrevería a decir algo.

Francisco había conseguido un poco de “hongo dorado”, y pidió a la cocina que lo prepararan en una sopa especial para el corazón, luego le pidió a una de las empleadas que la llevara al cuarto de Cristina.

Cristina estaba cambiándose de ropa cuando la empleada llamó a la puerta, pero justo en ese momento, Begoña la vio.

—¿Qué llevas ahí? —inquirió con desconfianza.

Después de dos días tomando medicamentos para bajar la inflamación, las heridas en su cara habían mejorado bastante. Con una capa gruesa de maquillaje, al fin podía mostrarse en público.

Pero apenas salió de su cuarto y vio a la empleada llevándole algo rico a Cristina, se llenó de fastidio.

—Mi hijo me consiente, ¿y eso qué te importa a ti?

Cristina no se quedó callada.

—Ese plato era para mí. Usted no debería tomarlo.

Pero apenas terminó de hablar, Begoña se llevó la sopa a la boca y no dejó ni una gota.

Después, con el cuenco vacío en las manos y una sonrisa de triunfo, soltó:

—¿Competir conmigo? Todavía te falta mucho para eso.

Cristina reprimió la sonrisa que amenazaba con asomar y, aparentando molestia, bajó las escaleras.

En realidad, nunca pensó en tomar esa sopa. Desde hacía tiempo seguía el tratamiento de pastillas que le preparaba Tobías, y temía que cualquier suplemento extra pudiera contrarrestar los efectos.

Si rechazaba la sopa abiertamente, temía que Francisco se alterara y perdiera el control. Al final, que la madre se la haya robado fue casi un alivio. Así, Francisco tampoco podría reclamarle nada.

...

La cena familiar terminó en una calma engañosa.

Tal vez por la sopa que tomó, Begoña se mostró inusualmente tranquila y no provocó ningún drama, permitiendo que Cristina disfrutara la comida sin sobresaltos.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Revancha de una Ex-Ama de Casa