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La Revancha de una Ex-Ama de Casa romance Capítulo 460

Saúl no había terminado de hablar cuando Lidia se acercó rápidamente desde el ascensor.

—Hay que hacer un escándalo con lo del bar Éxtasis. Apunten directamente al que está detrás de Manuel, pero no revelen la identidad de la víctima. Cancelen los proyectos de inversión de la familia Jurado en Clarosol y denle una advertencia a Gustavo.

Saúl entendió. Quería evitar que la gente detrás de Manuel volviera a interferir.

—Pero la familia Jurado es su…

No pudo terminar la frase. Una mirada gélida de Tobías lo silenció.

Sin embargo, con sus años de experiencia, Saúl encontró una solución de inmediato.

—Entendido, ya sé cómo proceder.

Luego, echó un vistazo a Lidia, que se acercaba, y se fue del hospital.

Lidia caminaba deprisa. Al detenerse, tomó aire para calmar su respiración y luego informó:

—Hemos limpiado a fondo todos los rastros biológicos de Cristina en el reservado. No encontrarán ninguna muestra que puedan analizar.

Tobías seguía mirando la puerta de la sala de emergencias sin decir nada.

Lidia bajó la voz.

—Ernesto y su madre están recibiendo tratamiento en el Hospital General del Norte. Ernesto tiene una costilla rota y su madre sufrió un aborto.

El rostro de Tobías permaneció impasible.

—Seguro que a Francisco lo incitó Begoña.

—Román y la señora Jurado estuvieron todo el día en la mansión Jurado, sin salir, como si esperaran algún resultado —respondió Lidia.

Tobías entrecerró los ojos.

—Envía a alguien de confianza a donde está Ernesto para que les brinden toda la ayuda que necesiten.

—Sí, señor —Lidia se fue a cumplir la orden de inmediato.

Cuatro horas después, la luz de la sala de emergencias se apagó.

La puerta se abrió y un médico con aspecto cansado salió.

Tobías se acercó de inmediato, la tensión visible en la línea apretada de sus labios.

—La señorita Pérez ya ha sido trasladada a la UCI. Solo usted puede visitarla.

Tobías se dio la vuelta y caminó hacia la UCI, sus pasos resonando pesadamente en el pasillo vacío.

Un dolor incontenible se agitaba en sus ojos.

A pesar de haber previsto la maldad humana y de haberle despejado el camino, un grupo de idiotas la había herido de esta manera.

Apretó los puños sin darse cuenta. Ella había superado tantos peligros antes, y esta vez no sería la excepción.

La suerte tenía que estar de su lado.

***

Cristina, conectada a tubos por todo el cuerpo, se hundió en un sueño extraño y confuso.

En un lugar que no podía distinguir, se escuchó la voz de un hombre.

—Tobías, es mi hija. ¿Acaso vas a sacrificar la vida de mi propia hija en nombre de un bien mayor?

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