Entrar Via

La Revancha de una Ex-Ama de Casa romance Capítulo 461

Al oír esa voz, Cristina sintió un inexplicable pavor.

Intentó con todas sus fuerzas ver dónde estaba y quién hablaba, pero su campo de visión era muy limitado. No podía ver nada, solo escuchar.

—Jael —era la voz de Tobías—. No hay otra opción. Te prometo que no la abandonaré.

Luego se oyó la voz del hombre, cargada de impotencia y dolor.

—¡Llegará el día en que te arrepentirás de haberme elegido a mí!

Aunque no podía ver, Cristina sentía una tensión y una solemnidad trágica flotando en el aire.

—Profesor —dijo una voz femenina con determinación—, protegeré a la señorita con mi vida.

Al escuchar esto, la niebla ante los ojos de Cristina se disipó.

Vio a una mujer que metía a toda prisa a una niña en un carro.

Después, el vehículo salió disparado como una flecha.

—Jael, vámonos rápido.

Cristina se giró, pero solo pudo ver varios carros que se alejaban en diferentes direcciones.

«¿Qué está pasando? ¿Qué ha ocurrido?».

Antes de que pudiera pensar, un dolor agudo le desgarró la conciencia…

***

A la entrada de la UCI.

Elián se acercó a Tobías, llevando del brazo a un empleado con una credencial colgada al cuello.

Era el segundo día del coma de Cristina.

El hombre, siempre impecable, tenía ahora una barba incipiente y oscura en la barbilla, y su camisa, antes perfectamente planchada, estaba arrugada tras una noche en vela.

Era la primera vez que Elián veía a Tobías tan desaliñado.

—Señor Jurado —considerando su estado de ánimo, Elián habló en voz muy baja—, este es el director Carlos, de la Cruz Roja.

Tobías lo miró sin entender.

Carlos se adelantó rápidamente, con un tono cauteloso.

—Señor Jurado, por protocolo, podríamos haberle notificado por teléfono, pero considerando el estado emocional de la familia, decidimos informarle en persona. La señorita Cristina se registró como donante de órganos voluntaria. En el desafortunado caso de su fallecimiento, su corazón será donado sin contraprestación a la señora Ángela.

Tras explicar el motivo de su visita y ver el rostro sombrío de Tobías, añadió apresuradamente:

—No se alarme, esto es solo una notificación protocolaria. Todos esperamos que la señorita Pérez se recupere pronto.

Mientras buscaba una oportunidad para Ángela, Cristina también se había preparado para el peor de los casos.

Salvar a Ángela era su única obsesión para los cuatro años que le quedaban, y en todas sus consideraciones, lo único que no tenía valor era ella misma.

Un sabor amargo inundó el corazón de Tobías, pero lo reprimió rápidamente.

—Te diré algo. La única razón por la que sigues de pie aquí es porque, cuando Cristi despierte, te entregaré a ella para que decida qué hacer contigo. Guárdate tus discursos sobre tu supuesta brillantez. ¡Las mujeres no son el sacrificio para un bien mayor!

Tobías dejó a Francisco plantado y, en pocos pasos, regresó al lado de la cama.

Cristina luchaba por salir de un estado de conciencia caótico.

Lo primero que sintió no fue la luz, sino un dolor explosivo en lo más profundo de su cráneo, como si agujas de acero se retorcieran en su interior.

Ese dolor agudo la obligó a abrir los ojos.

La visión era borrosa y sentía una opresión en el pecho que le dificultaba respirar.

Pero en medio de la neblina, el rostro de un hombre comenzó a tomar forma.

—Cristi…

La voz de Tobías era ronca, cargada de la cautela de quien ha recuperado algo perdido. Intentó tocarle la mejilla.

Pero Cristina giró la cabeza, esquivando su mano.

La mano de Tobías se quedó suspendida en el aire.

Cristina lo miró. Su vista se aclaraba, pero su respiración se volvía cada vez más agitada.

«Hace catorce años, fue él quien me abandonó».

El corazón de Cristina sintió una punzada profunda. Empezó a temblar, y hasta el monitor de signos vitales emitió una alarma estridente.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Revancha de una Ex-Ama de Casa