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La Revancha de una Ex-Ama de Casa romance Capítulo 598

Dos minutos después, Santiago hizo pasar a los reporteros que esperaban afuera.

Betina se dio cuenta entonces de que Cristina, vestida de negro, no había ido a llorar por Salomé.

Su objetivo era usar el velorio de Salomé como escenario para su conferencia. Esa ropa era el vestuario perfecto para su actuación.

Cristina, con un cubrebocas negro, miró a las cámaras con expresión seria y dolor en los ojos: —Aunque algunas acciones de la señorita Salomé en vida, incluyendo el tráfico de sustancias prohibidas, drogar a personas, lesiones dolosas y el autosecuestro, han generado opiniones complicadas, lamento su fallecimiento.

Al oír esto, la señora Rivas se puso pálida.

¡Eso no era un pésame, era una lista de los crímenes de Salomé!

Al hacer públicas tantas fechorías, la familia Rivas sería inevitablemente criticada por no saber educar a sus hijos.

—Sin embargo, me parece absurdo el rumor de que «murió por mi culpa». Soy una simple investigadora; tal vez la única diferencia es que mi equipo está desarrollando una tecnología que impactará el futuro. Por eso he sufrido tantos ataques inexplicables recientemente.

Un reportero intervino con agudeza: —¿Se refiere a que alguien intenta obtener la tecnología «AbreLatam» de forma ilegal?

Cristina sonrió levemente sin responder y declaró con firmeza: —¡No creo que Salomé se haya suicidado! Ofrezco oficialmente una recompensa de diez millones de pesos por pistas sobre la verdad de su muerte. Además, mi equipo legal ya solicitó a la fiscalía una investigación independiente. ¡Voy a aclarar los hechos y limpiar mi nombre!

Al mismo tiempo que Cristina daba la conferencia, un correo anónimo con las dudas sobre la muerte de Salomé llegaba al jefe del grupo de investigación.

La breve rueda de prensa terminó bajo la conducción de Santiago.

El bullicioso velorio volvió a quedar en silencio; nadie parecía recordar que allí había una difunta.

Cristina miró a Adam e inclinó la cabeza ligeramente. —Gracias, señor Rivas, por prestarme el lugar.

Adam la miró con ternura. —Con tal de que no te sientas agraviada.

Tobías miró el cielo afuera, le puso una chamarra a Cristina sobre los hombros y se la llevó.

Isacio, que no podía con el coraje, les gritó: —Interrumpen el descanso de Salomé, ¿y se van así nada más?

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Capítulo 598 2

Capítulo 598 3

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