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La Revancha de una Ex-Ama de Casa romance Capítulo 607

—Vivir con Betina le hace bien a su salud, vivirá más años —dijo Adam con tono plano—. Aquí conmigo, lo dudo.

Los labios de Isacio temblaron de coraje.

—¡No me importa! ¿Acaban de decir que van a ir a cenar a El Encuentro? Aquí yo soy el de mayor jerarquía, así que claro que voy. ¡Quiero ver qué trucos intenta esa mujer bajo mis propias narices!

Su actitud de «tengo la razón porque soy viejo» era su carta de presentación.

Adam lo miró con frialdad, sin molestarse en mantener ni un gramo de cortesía, giró su silla de ruedas y se fue al despacho.

Al atardecer, la pareja Rivas y su sombra, Isacio, llegaron a El Encuentro.

Betina Rivas le estaba acomodando la corbata a Eduardo Amaya en la entrada.

Al verlos llegar, Betina se adelantó de inmediato para sostener a Isacio, mientras Eduardo caminaba rápido hacia Adam.

Cuando el chofer bajó la silla de ruedas, Eduardo ayudó a Adam a sentarse con cuidado y dijo:

—Señor Rivas, su cuerpo está débil. Si los tratamientos convencionales no dan mucho resultado, podría probar la terapia génica que estamos desarrollando.

Adam sonrió.

—No te preocupes, tu tía me está cuidando y confío en ella.

Betina, mientras ayudaba al viejo a entrar, dijo con tono solícito:

—Abuelo, el viento de la noche está fuerte, ¿tiene frío? Si quiere, lo acompaño adentro a esperar a Tobías y a los demás.

El anciano, satisfecho, alzó la voz a propósito:

—Nuestra Betina sí es educada, sabe llegar temprano y respetar a los mayores. No como otros, que se dan sus aires de grandeza y hacen esperar a toda la familia.

La indirecta no podía ser más directa.

Justo en ese momento, llegó el coche de Tobías.

Ambos bajaron del auto, uno tras otro.

Los ojos de Betina brillaron con un destello de triunfo, pero puso cara de niña buena y dijo suavemente:

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