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La Revancha de una Ex-Ama de Casa romance Capítulo 610

Y justo cuando más necesitaba consuelo, Eduardo se acercó lentamente, mirándola desde arriba con frialdad, sin la menor intención de agacharse por ella.

—Betina, ¿crees que porque le caes bien a mi abuelo no puedo cancelar este compromiso?

Soltó una risa burlona.

—Por un lado te paseas como mi prometida, y por el otro te la vives deseando a tu cuñado. ¿Por quién carajos me tomas? Te lo advierto: mientras seas mi prometida, más te vale que te guardes esas intenciones baratas. Si te atreves a ponerme los cuernos...

Tomó el celular de ella y borró todas las fotos de él que había en el dispositivo, sin dejar rastro.

—No me va a importar sacar a la luz todos tus trapos sucios. Quiero ver si después de que la señorita Betina quede en vergüenza, la familia Rivas te sigue reconociendo como hija adoptiva. ¡A ver si te queda cara para seguir en Clarosol!

Terminó de hablar y se fue, dejando a Betina tirada en el suelo.

La humillación de la derrota total era mucho más aguda que el dolor en su oreja y sus mejillas. Clavó las uñas en sus palmas, pero ni siquiera sintió el dolor.

Cristina regresó al privado y se sentó en su lugar como si nada hubiera pasado.

Tobías sintió que se había tardado mucho, así que preguntó:

—¿Todo bien?

Cristina negó con la cabeza y siguió comiendo.

Poco después, Eduardo también regresó.

Laura no vio a su hija adoptiva, así que preguntó:

—¿Y Betina?

—Viene enseguida.

Respondió con calma y siguió comiendo.

Laura estaba extrañadísima.

Adam, por su parte, actuó como si Betina no existiera y le dijo a Cristina:

—El chef de aquí viene de una línea de cocina tradicional muy buena, ¿se te antoja algo más?

Cristina sonrió.

—Ya es mucha comida, pedir más sería un desperdicio.

Adam asintió y le dijo a Tobías:

—¿Fue ella...?

—Mujer —la interrumpió Adam con parsimonia—, Betina es una adulta. Si de verdad hubiera sufrido alguna injusticia, ¿no crees que lo diría? Si ella dice que se cayó, ¿para qué insistes en que se invente un verdugo para darte gusto? Al rato que lleguemos a casa que la vea un médico.

No había falla en la lógica de Adam. Laura miró con dolor a su hija adoptiva y le sirvió un poco más de comida en el plato.

Betina comió en silencio con la cabeza gacha, pero en sus ojos cruzó un destello de odio.

Sentía vagamente que Adam estaba protegiendo a Cristina.

Sintiendo que las cosas no iban bien, sacó el celular a escondidas y le mandó un mensaje a Alexander.

***

Cristina se subió directamente al coche y Tobías la siguió de cerca.

Nadie dijo nada; el aire en el auto estuvo denso todo el camino.

Justo cuando Tobías se preparaba para hablar, Cristina giró la cabeza bruscamente y habló primero.

—Yo le pegué a Betina. Si quieres hacerte el caballero y consolarla, puedes bajarte ahorita mismo e ir a buscarla. Aquí no hay lugar para quien la defienda.

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