Capítulo 111 Héctor besó la frente de Sofía, tomó un libro de cuentos que estaba en la mesa de noche y preguntó:
—¿Qué historia quieres escuchar hoy?
Sofía se recostó obedientemente junto a él, escuchándolo contar el cuento.
Cuando terminó la historia, de pronto dijo:
—Papá.
Héctor la miró con ternura:
—¿Qué pasa?
Sofía lo miró y preguntó:
—¿Por qué yo no tengo mamá?
La mano de Héctor acarició su mejilla, mientras su mirada se volvía profunda.
—Agustín y Samuel sí tienen mamá. Hoy, cuando otros niños estaban enfermos, sus mamás estaban con ellos... pero yo no tengo mamá.
Mientras hablaba, sus ojos comenzaron a enrojecerse.
Antes de los cuatro años, la palabra "mamá" era algo muy lejano para Sofía.
Su papá, sus abuelos y bisabuelos la querían mucho, así que la existencia o ausencia de una madre no había significado nada para ella.
Pero a medida que crecía y empezó a ir al jardín de niños, la figura de la madre fue volviéndose cada vez más presente en su conciencia.
Comenzó a fijarse en las mamás de sus amigos.
Agustín y Samuel tenían papá y mamá.
Cuando los veía llamar a su mamá y hacerle mimos, empezó a sentir algo en su interior.
¿Por qué ella no tenía mamá?
Ese día, en el hospital, una niña estaba enferma y sus padres estaban con ella.
En cambio, Sofía solo tenía a su papá.
Nunca había tenido mamá.
Cuando alguien se enferma, las emociones suelen volverse más sensibles, y los niños no son la excepción.
Al ver los ojos enrojecidos de Sofía, el corazón de Héctor se hundió.
Había previsto que algún día surgiría esa pregunta.
A medida que Sofía creciera, naturalmente empezaría a tener dudas sobre ciertas cosas.
Acarició suavemente su cabeza:
—Tú sí tienes mamá.
Sofía estaba contenta. Al ver a los mayores, los saludó alegremente.
Cuando Celeste fue a cargarla, vio la medalla religiosa que Sofía llevaba colgada al cuello.
Se quedó un momento sorprendida.
El día anterior, en el hospital, ya había notado que Sofía miraba fijamente a una familia que estaba cerca.
Sofía estaba creciendo y comenzaba a desarrollar una mayor conciencia de sí misma.
Celeste miró a Héctor, pero no preguntó nada.
*** Cumbres del Valle.
Julieta se levantó temprano para salir a correr.
Sergio la esperaba en la entrada. Al verla, levantó la mano para saludarla.
Cuando el fraccionamiento de villas se inauguró, Sergio había comprado una casa allí.
En ese entonces, él y Rafael habían tomado la decisión juntos.
Ahora Sergio vivía en el mismo lugar y con frecuencia iba a comer a casa de Rafael.
Después de correr juntos, Sergio, como siempre, se quedó a desayunar.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)
Me molesta Julieta por indecisa, obvio que tiene sentimientos por Hector; nadie se acuesta una y otra vez con alguien que no quiere. Le falta carácter para pelear por su familia desde el inicio. Es egoísta siempre piensa en ella. Esta novela refleja el diario vivir de un hombre en la vida real. Salió embarazada se quiso casar, se caso y aunque no la paso bien porque obligó a alguien a casarse tampoco podía obligarlo a amarlo. Cuando tuvo el bebé, no lo quiso se fue" típico de los hombre" le importo ella aunque Hector le llamo para que acompañará a la bebé lo ignoro e hizo su vida. Pasan años, vuelve, se acerca a la niña, pero no acepta la responsabilidad, solo piensa en ella. Aquí víctima solo Sofia, Hector a pesar de su carácter dejó su ego de lado por complacer a su hija, "el típico rol de la mujer", 0 mujeres e incluso ha aprendido a ser humano por complacer a la niña. Juliette al contrario, dice que no lo quiere, pero disfruta la cama, sale embarazada de un 2do niño y lo habla con Carlos, otro migajero que detesto, Acaso no debería hablarle con Hecto. Solo espero que la escritora no se vaya por el lado del aborto porque dejo de leerla. Estaría nuevamente mostrando el rol típico del hombre que le pide a la mujer que no la quiere y que aborte. Aquí Julieta tendrá la excusa de que su cuerpo es suyo y si pase que decepcionante porque la verdad no importa quien realice el acto sea hombre o mujer. Eso se llama ser egoístas y nunca pensar en los que realmente sufren, en este caso Sofia y el bebé por nacer. Yo siendo Julieta, no escucho a nadie, solo pensaría en mi como mujer, si me gusta Hector me quedo con él, me enfrento al mundo de su brazo, no permitiría qué un tercero se meta en la relación, hablaría con él de frente. La verdad ya me cansa su papel de víctima, y estoy de acuerdo si quiere vivir lejos de Hector qué lo haga, pero que no se quejo cuando Hector la deje de lado y se case porque quiera o no ella perdió los derechos legales sobre Sofia. Si él se casa la niña dejará de convivir por ella y no porque Hector la vaya a negar es porque según leo esta historia es de origen asiático y ellos tienen otra tradición. Los hijos no dejan su casa, si se separan se quedan con la familia paterna y así será....