Capítulo 295 Julieta asintió.
Mauricio preguntó:
—¿Y Sofía... ha sospechado algo?
Julieta negó con la cabeza.
—Aún es muy pequeña, no entiende nada.
Sofía podía percibir que la relación entre ella y Héctor no era buena, pero no comprendía las complejidades entre adultos.
No sabía que Julieta era su madre... pero deseaba que lo fuera.
Durante la cena, Rafael no regresó.
Julieta preguntó:
—¿Rafael no va a venir a cenar hoy?
Jimena respondió:
—Tiene mucho trabajo en la empresa, va a quedarse hasta tarde. No lo esperemos, mejor cenamos.
—De acuerdo.
Como Sofía había dormido bastante en la tarde, no se durmió sino hasta las diez de la noche.
Antes de dormir, hizo una videollamada con Héctor.
Julieta bajó a prepararse un vaso de leche y se encontró con Rafael, que apenas llegaba.
—¿Por qué hasta ahora? ¿Estuviste muy ocupado?
Rafael respondió:
—Sí, surgieron algunas cosas. Irene me contó lo de hoy... que Camila y Sofía golpearon a otra niña.
¿Sofía está bien?
Irene y Rafael ya tenían contacto y hablaban con frecuencia.
Aunque ninguno había dicho nada explícito, Julieta podía notar que Rafael sentía algo por Irene.
Y alguien como él, tan reservado, necesitaba a alguien como Irene: cálida, directa, Ilena de vida.
Ver cómo avanzaban le daba cierta tranquilidad.
—Ya está bien —dijo Julieta—. Me la traje a casa y en la noche ya estaba como siempre.
Irene comentó entre risas:
—Ahora sí que Sofía y Camila tienen una amistad de esas que se forjan peleando juntas. Nunca imaginé a Camila peleándose con alguien...
siempre pensé que la iban a molestar. Y Sofía se ve tan tranquila, pero mira nada más, también tiene carácter. Con Sofía, ya no me preocupo por Camila.
Sofía era hija de Héctor. Era imposible que fuera débil o dejada.
Las dos mujeres se quedaron en el jardín, observando a las niñas jugar.
Al ver la sonrisa de Sofía, el corazón de Julieta se llenó de calidez.
—Hoy iba a venir con mi hermano —continuó Irene —, pero parece que tuvo un problema en el trabajo... algo relacionado con Grupo Central. Le pregunté, pero dijo que no iba a entender. Tú sí entiendes, mejor márcale a Carlos y pregúntale.
Al escuchar eso, Julieta también se preocupó.
El día anterior Carlos no había mencionado nada.
Sacó el celular y lo llamó.
La llamada se conectó enseguida.
—Oye, Irene me dijo que hubo un problema en la empresa... ¿qué pasó?

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