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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 1135

En la oficina del presidente de Grupo Central, Héctor permanecía de pie frente al ventanal, a contraluz y con el rostro frío.

La noche cubría la ciudad. Las luces de neón parpadeaban sin alcanzar a iluminar el cielo oscuro.

Miguel tocó la puerta y entró, sin poder ocultar su nerviosismo.

—Señor Héctor, ya lo averiguamos. Carlos y la señora Julieta tomaron el vuelo de las doce del mediodía a Aurora del Norte.

El ambiente pareció congelarse.

Miguel contuvo la respiración y se puso todavía más tenso.

Julieta estaba embarazada de Héctor y se había ido con Carlos a Aurora del Norte.

Era inevitable que Miguel se preguntara si estaba jugando con los dos.

Se había enterado del embarazo porque, durante los últimos días, Héctor había estado reuniendo a un equipo médico de primer nivel.

También había solicitado equipo en el extranjero para instalarlo en la villa.

La noticia había sorprendido a Miguel, aunque tampoco le parecía extraña.

Después de todo, Julieta y Héctor habían pasado mucho tiempo juntos.

Que Héctor acabara de enterarse seguramente significaba que ella se lo había ocultado.

Si Héctor estaba haciendo aquellos preparativos, debía de haber confirmado que el bebé era suyo.

De lo contrario, ante la conducta de Julieta, hasta Miguel habría sospechado que era de Carlos.

¿Carlos la amaba tanto que estaba dispuesto a criar al hijo de otro?

—Sal.

La voz de Héctor interrumpió sus pensamientos.

Miguel reaccionó.

—Sí, señor.

Solo cuando salió y cerró la puerta pudo soltar un largo suspiro.

Al darse la vuelta, vio acercarse a Jairo y fue a recibirlo.

—Señor Jairo.

—¿Qué le pasa a Héctor?

Miguel lo miró y le contó la verdad. Después añadió:

—Ahora mismo está de muy mal humor.

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