Capitulo 306 Héctor caninó directo hasta la cama. Bajó la mirada hacia Julieta, que estaba recostada, y preguntó:
-¿Qué te duele?
Julieta giró ligeramente la çabeza, evitando mirarlo.
No quería responderle, pero al ver los ojos grandes y brillosos de Sofia, al final contestó:
-Nada serio.
Héctor la observó en silencio, sin insistir. Luego miró a Sofía.
-Es hora de irnos a casa.
Sofía infló los cachetes, sin ganas de irse.
-Mañana vienes a ver a Bianca -dijo Héctor.
Julieta también la persuadió:
-Vete a casa por hoy, Sofía.
Sofía recordó lo que Julieta le había dicho antes y preguntó:.
-¿Entonces mañana te traigo desayuno?
Julieta no pudo negarse.
-Está bien.
Sofia se despidió de Jimena.
Héctor la cargó y salió de la habitación.
Le pasó la mochila a la niñera.
El hombre, alto y atractivo, con su hija hermosa en brazos, llamaba la atención de todos a su paso.
Jimena se quedó un rato más acompañando a Julieta.
Como Julieta no necesitaba mayores cuidados, al poco tiempo Jimena se fuc.
A la mañana siguiente, muy temprano, Sofía llegó
al hospital.
Julieta acababa de salir del baño cuando vio a Héctor entrar con un termo en la mano.
-Bianca, buenos dias.
Sofía llevaba un vestido amarillo, como un pajarito lleno de alegría.
Su energía contaginsa hizo que Julieta, por un momento, olvidara la presencia de Héctor.
Héctor dejó el terno sobre la mesa.
Sofía tomó a Julieta de la mano y la llevó a sentarse.
-Ándale, come.
Julieta se sentó en el sofá y la miró con ternura.
-¿Tú ya comiste?

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