Capítulo 491 Julieta le entregó el abrigo a Héctor, se puso las pantuflas y avanzó rápido hacia Sofía.
—Ve despacio, no te vayas a caer.
Cada vez que Sofía veía a Julieta, parecía una conejita feliz.
Su ánimo ya había mejorado mucho, solo que la tos todavía no se le quitaba del todo.
Últimamente el cielo estaba gris y el clima muy frío.
No podían sacar a Sofía a jugar, así que solo podían quedarse en casa.
Julieta acompañó a Sofía sentada sobre la alfombra, jugando con bloques.
Héctor le llevó una taza de café.
—Para que entres en calor.
Julieta la recibió.
Héctor se sentó en el sofá de al lado y las observó jugar.
Luego le dijo a Julieta: 1 —En Año Nuevo iremos a comer a casa de los Gómez.
Julieta bebió un sorbo de café y sostuvo la taza con ambas manos para calentárselas.
—Escuché que Adriana tuvo un accidente.
Giró la cabeza y levantó la mirada hacia Héctor.
La expresión de Héctor no cambió. Respondió con calma:
—Sí. No quería irse al extranjero.
En los labios de Julieta apareció una curva burlona.
—No quería irse por ti. De todos los hombres, tú eres al que más quiere.
Julieta había escuchado a Mariana hablar de eso.
Cuando Mariana estaba con Jairo, Adriana todavía no estaba con Héctor.
En ese entonces apenas cursaba el segundo año de, universidad.
Como Mariana pensaba casarse con Jairo, quería llevarse bien con Adriana, así que al principio hizo todo lo posible por tratarla con cuidado.
Pero Adriana no solo no lo apreció, sino que cada vez se volvió más arrogante y caprichosa.
En esa época, Adriana también tenía novio.
Era un joven rico, de buena familia y rostro atractivo, pero después de unos meses lo dejó.
Luego empezó a salir con otro heredero.
Ese hombre ya tenía prometida, pero la familia Quintana tenía demasiado poder, y la familia de él no se atrevía a provocarla.
En una fiesta, el exnovio y el novio actual se encontraron, y por Adriana terminaron peleándose.
1 Julieta podía ver que a Adriana le encantaba que los hombres se pelearan por ella.
Sus condiciones privilegiadas habían hecho que, desde niña, nunca le faltaran hombres que la admiraran o le confesaran su amor.


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