Capitulo 62 Capítulo 62 Julieta se volvió para mirar a Héctor.
Malena se adelantó con rapidez para colocarle las pantuflas y tomarle el abrigo negro.
Jimena salió justo en ese momento de la habitación; al ver a Héctor de regreso, le preguntó:
—¿Ya comiste?
Héctor asintió y subió directamente las escaleras.
Julieta retiró la mirada en silencio.
A la mañana siguiente, cuando Jimena llamó a Mauricio, él le dijo que la otra parte había decidido reevaluar a Grupo García antes de decidir si firmaban o no el contrato.
Al escuchar eso, Julieta empezó a sospechar.
Normalmente, cuando algo así ocurre justo antes de la firma, suele ser un pretexto para retractarse; en un noventa por ciento de los casos, el contrato termina por no concretarse.
Era evidente que el problema había surgido al final, y definitivamente no tenía que ver con Grupo García.
Alguien debía haber intervenido para que la otra parte cambiara de opinión.
Ese tipo de maniobras eran comunes en la competencia empresarial.
Una vez que una gran empresa rechazaba la adquisición, después resultaba muy difícil encontrar otra compañía adecuada y a un precio similar.
Julieta quiso regresar para hablar a fondo con Mauricio.
Jimena tampoco estaba tranquila, así que decidieron volver a casa ese mismo día.
Héctor no había salido.
Julieta tenía que avisarle.
Subió al segundo piso.
Él no estaba en el despacho; la puerta del dormitorio principal estaba abierta, así que entró.
La habitación era muy amplia, decorada principalmente en tonos fríos, con un diseño minimalista y elegante, sin adornos innecesarios.
Frente al gran ventanal se extendía la vista del lago, sereno y tranquilo.
Héctor estaba en el baño; probablemente acababa de entrenar y se estaba duchando.
Cuando Julieta estaba a punto de salir a esperarlo afuera, escuchó que se abría la puerta del baño.
Héctor salió envuelto en una bata azul verdosa; llevaba el cabello medio seco, con algunos mechones cayéndole sobre la frente.
Sus facciones se veían limpias y definidas.
Al verla, su mirada se ensombreció.
—¿Qué pasa? —preguntó.
Julieta reaccionó y respondió:
Ahora no quedaba claro por qué habían decidido reevaluar todo.
Julieta escuchaba con creciente preocupación.
Si el asunto no se resolvía bien, seguramente Mauricio y Jimena perderían incluso el ánimo de organizar la boda.
—Mañana es lunes —dijo Mauricio—. Veré si puedo invitar a comer al presidente de Inmobiliaria Valle Dorado, Gonzalo, para intentar averiguar qué está pasando.
Rafael respondió:
—Si logras concretar la cita, voy contigo.
Mauricio asintió.
Después de hablar de ese tema, Mauricio preguntó por la situación de Julieta.
—Ahora estoy bien, no te preocupes —respondió ella.
—Eso me deja más tranquilo.
Ese día, Julieta se quedó a pasar la noche en Casa García.
Ya en su habitación, marcó un número de celular.
La Ilamada fue atendida casi de inmediato.
—Lorena, cuánto tiempo sin hablar. ¿Cómo has estado últimamente?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)
Me molesta Julieta por indecisa, obvio que tiene sentimientos por Hector; nadie se acuesta una y otra vez con alguien que no quiere. Le falta carácter para pelear por su familia desde el inicio. Es egoísta siempre piensa en ella. Esta novela refleja el diario vivir de un hombre en la vida real. Salió embarazada se quiso casar, se caso y aunque no la paso bien porque obligó a alguien a casarse tampoco podía obligarlo a amarlo. Cuando tuvo el bebé, no lo quiso se fue" típico de los hombre" le importo ella aunque Hector le llamo para que acompañará a la bebé lo ignoro e hizo su vida. Pasan años, vuelve, se acerca a la niña, pero no acepta la responsabilidad, solo piensa en ella. Aquí víctima solo Sofia, Hector a pesar de su carácter dejó su ego de lado por complacer a su hija, "el típico rol de la mujer", 0 mujeres e incluso ha aprendido a ser humano por complacer a la niña. Juliette al contrario, dice que no lo quiere, pero disfruta la cama, sale embarazada de un 2do niño y lo habla con Carlos, otro migajero que detesto, Acaso no debería hablarle con Hecto. Solo espero que la escritora no se vaya por el lado del aborto porque dejo de leerla. Estaría nuevamente mostrando el rol típico del hombre que le pide a la mujer que no la quiere y que aborte. Aquí Julieta tendrá la excusa de que su cuerpo es suyo y si pase que decepcionante porque la verdad no importa quien realice el acto sea hombre o mujer. Eso se llama ser egoístas y nunca pensar en los que realmente sufren, en este caso Sofia y el bebé por nacer. Yo siendo Julieta, no escucho a nadie, solo pensaría en mi como mujer, si me gusta Hector me quedo con él, me enfrento al mundo de su brazo, no permitiría qué un tercero se meta en la relación, hablaría con él de frente. La verdad ya me cansa su papel de víctima, y estoy de acuerdo si quiere vivir lejos de Hector qué lo haga, pero que no se quejo cuando Hector la deje de lado y se case porque quiera o no ella perdió los derechos legales sobre Sofia. Si él se casa la niña dejará de convivir por ella y no porque Hector la vaya a negar es porque según leo esta historia es de origen asiático y ellos tienen otra tradición. Los hijos no dejan su casa, si se separan se quedan con la familia paterna y así será....