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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 640

Capítulo 640

A las seis de la tarde, los dos cenaron en un restaurante típico.

A mitad de la comida, Héctor recibió una llamada.

Julieta notó el cambio evidente en su expresión.

Ella siguió comiendo en silencio lo que tenía en el plato.

Héctor colgó, miró a Julieta y no dijo nada.

Después de cenar, Héctor pagó la cuenta.

—Tengo algo que atender ahora. Tú vuelve primero al hotel y descansa.

Julieta no le dio importancia. Tampoco preguntó nada.

Pidió un taxi y se fue.

***

El lunes, al llegar a la empresa, Julieta se encontró justo con Carlos.

Después de asistir al cumpleaños la noche anterior, él había regresado a Casa Ruiz.

—Señor Carlos, buenos días.

Carlos asintió con una sonrisa.

—Buenos días. Ayer descansaste todo el día.

¿Hoy te sientes mejor?

Julieta sonrió levemente.

—Muy bien.

La carga de trabajo actual todavía estaba dentro de lo que podía manejar.

Después de descansar un día, por supuesto que tenía más energía para enfrentar lo que venía.

Los dos entraron juntos a la empresa.

Carlos no le mencionó nada sobre el cumpleaños del día anterior, y Julieta tampoco preguntó.

Después de todo, ninguna persona ni ningún asunto de la familia Quintana tenía algo que ver con ella.

Durante los días siguientes, se entregó por completo al trabajo.

No tenía tiempo ni ánimo para prestar atención a ninguna noticia del exterior.

Héctor tampoco la contactó ni volvió a aparecer frente a ella.

Ese día, Julieta tenía que ir a Grupo Valverde para revisar parte de los datos y documentos.

Guardó los archivos en su bolso y tomó el celular para salir.

En ese momento, el celular sonó.

Al revisarlo, vio que un número desconocido le había enviado un video.

La mano con la que sostenía el celular se tensó ligeramente.

Luego abrió el video.

La grabación había sido tomada desde el interior de un carro. La cámara apuntaba hacia la entrada de un hotel.

La imagen era borrosa, y la distancia, bastante amplia.

Carlos fue a la oficina de Kevin.

Julieta se reunió con el personal de Grupo Valverde para revisar los datos del año anterior, el avance de las inversiones y definir los planes de este año.

Cuando se estableció la colaboración, la familia Quintana sí había mostrado absoluta sinceridad.

Por eso, el proceso de cooperación del año anterior había sido muy fluido.

Gracias a la colaboración con Grupo Altamira, a finales del año anterior Kevin le había arrebatado un proyecto a Jairo.

Por eso, ellos habían decidido seguir fortaleciendo la cooperación con Grupo Altamira.

Después de terminar la revisión, Julieta tenía un documento que debía discutir personalmente con Kevin.

Subió en el elevador y siguió al asistente de Kevin hacia la oficina.

Sin embargo, en la sala de espera exterior, vio una figura vestida de azul.

Su presencia cautivadora y su apariencia demasiado sobresaliente hacían difícil no notarlo.

Tenía un rostro frío y blanco, más delicado que el de una mujer.

Cuando Julieta logró verlo con claridad, se detuvo de golpe.

Sus pupilas temblaron al mirar al hombre sentado ahí.

Los ojos rasgados del hombre transmitían una seducción natural e invisible mientras miraban fijamente a Julieta, que acababa de aparecer.

Incluso antes de que ella llegara, al escuchar sus pasos, él ya sabía que era ella.

Leonardo dejó el periódico que tenía en la mano, se puso de pie con ambas manos en los bolsillos y caminó lentamente hacia Julieta.

—Bianca, cuánto tiempo sin verte.

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