Capítulo 653
La habitación quedó en silencio.
Pasó un tiempo indeterminado antes de que Julieta hablara.
Su voz era tan tranquila que no mostraba ninguna emoción.
—Héctor, ¿sabes por qué volví al país?
Héctor permaneció de pie en el mismo lugar, con la mirada fija en su espalda.
Sus labios finos estaban apretados, y no respondió.
—Durante cinco años, retrasaste una y otra vez el trámite de divorcio. Yo sabía muy bien que, aunque llevara el caso a los tribunales, quizá tampосо lograría divorciarme de ti. —La voz de Julieta seguía siendo serena, pero escondía una tristeza casi imperceptible—. En ese entonces pensé en aprovechar la oportunidad para vengarme de ti y hacerte probar el mismo sufrimiento que yo viví.
Pero tú eres tan inteligente, ¿cómo no ibas a adivinar lo que pensaba? Por eso me seguiste el juego e interpretaste el papel de esposo enamorado.
Esa ternura falsa, ese cariño fingido... Querías que me hundiera en esa ilusión, en esa vida familiar aparentemente feliz junto a Sofía, para que
terminara quedándome a tu lado por voluntad propia.
Hizo una pausa y, de pronto, soltó una risa llena de burla hacia sí misma.
—Ahora que lo pienso, de verdad me sobreestimé demasiado. No tenía esa capacidad. Solo estaba luchando con dolor mientras seguía consciente de todo. Supongo que, para ti, sigo siendo tan ridícula como hace cinco años.
Héctor ya se había acercado en silencio detrás de ella.
Extendió los brazos y la envolvió con fuerza.
Apoyó suavemente la barbilla sobre su cabeza, y su voz baja y magnética sonó con un toque de ronquera.
—No tienes que verme como si fuera capaz de controlarlo todo. Yo también soy un hombre normal. Con la belleza y el talento que tienes ahora, cualquiera se sentiría atraído por ti. Yo también. Así que no todo fue falso. Después de todo, tenemos a una Sofía tan inteligente y adorable. Es verdad que quiero acompañarla contigo mientras crece. 4
Mientras hablaba, su palma cubrió suavemente los dedos que ella mantenía tensos.
La yema de sus dedos rozó sus puntas frías y luego

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