Capítulo 664
Héctor miraba al frente, y su voz sonó tranquila.
—Nunca pensé que fueras a agradecérmelo.
Luego extendió la mano para tomar la de ella.
Julieta quiso retirarla por instinto, pero Héctor se la sujetó con fuerza.
Sus ojos oscuros se clavaron en ella con una profundidad insondable.
—Ya te dije que Carlos te hizo un favor, y yo puedo devolvérselo por ti.
Julieta frunció el ceño y soltó una risa fría.
—¿De verdad quieres devolvérselo, o solo quieres dejarlo en ridículo a propósito?
Héctor retiró la mano.
—Mientras Carlos tenga la conciencia tranquila, no tendría por qué sentirse ridiculizado. Si se siente así, solo significa que lo que obtuvo no le parece suficiente.
Julieta apretó los dedos. Su respiración se volvió más pesada.
—¿A quién quieres humillar exactamente?
El tono de Héctor se volvió mucho más grave.
—No tengo necesidad de renunciar al acuerdo de cooperación de TC ni a la inversión de Syntek Dynamics solo para humillar a alguien. Tú eres la primera persona por la que he pagado un precio tan alto.
Julieta miró fijamente al hombre frente a ella, cuya expresión era seria.
Por un momento, no pudo distinguir si lo que decía era verdad o mentira.
Pero había algo que sí tenía claro: Héctor jamás hacía sacrificios sin sentido por ella.
—Entonces, ¿debería sentirme honrada?
Héctor respondió con calma:
—Lo que sientas es cosa tuya. No puedo obligarte a nada. 2
Julieta lo miró fijamente, y los dedos se le tensaron sin darse cuenta.
La atmósfera cayó en un silencio momentáneo.
Mientras sus miradas se cruzaban, Héctor parecía capaz de ver de un solo vistazo las emociones ocultas en el fondo del corazón de Julieta.
En cambio, sus ojos eran como un estanque negro e
insondable, imposible de descifrar.
Dentro del carro todo quedó tan silencioso que parecía que solo podían oírse sus respiraciones.

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