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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 666

Capítulo 696

Sebastián miró a Carlos.

—¿Crees que Héctor hará pública su relación con Julieta?

Si Héctor hacía pública su relación con Julieta, sin duda provocaría un gran escándalo.

Claro que, de paso, también podría aclarar la opinión pública de esta vez.

Pero, una vez que se hiciera público, la situación de Julieta dentro de Grupo Altamira inevitablemente despertaría críticas.

Carlos tenía muy mala cara.

Sebastián sabía que eso era precisamente lo que más le preocupaba.

Ahora Héctor se negaba rotundamente a divorciarse, e incluso había hecho una concesión tan grande por Julieta.

Aunque aquello resultaba bastante molesto, lo cierto era que sí había entregado suficientes beneficios, lo bastante como para dejar clara su postura frente a su matrimonio con Julieta.

Por un momento, Sebastián solo pudo suspirar. No sabía qué decir.

Si Héctor quería hacerlo público, nadie podría detenerlo.

Conocer a Héctor era la desgracia de Julieta.

Pero Julieta, ¿acaso no era también la desgracia de otros? Por eso, sin importar si se era hombre o mujer, uno podía sentirse atraído por muchas personas y entregarse físicamente, pero jamás debía entregar el corazón.  *** A las dos de la tarde.

Julieta y Teresa quedaron de verse en un club muy discreto.

Julieta llegó primero.

Teresa llegó diez minutos tarde.

—Perdón, se me hizo tarde.

Julieta dejó la taza de café que tenía en la mano.

—Siéntate primero.

Teresa se sentó frente a Julieta con una postura elegante.

Llamó al mesero y también pidió un café.

Después miró a Julieta.

—Es raro que tú me invites primero. ¿Qué pasa?

Julieta la miró a los ojos.

—Seguro ya viste las noticias.

Teresa respondió: —Las vi.

—¿Qué opinas?

El entrecejo de Teresa se tensó de forma casi imperceptible, pero su postura seguía siendo elegante.

—¿Qué quieres decir con eso?

La sonrisa de Julieta no llegó a sus ojos.

—Si preguntas así, parece que tampoco sabes que

tu padre está usando la cooperación con Capital Río Plata como pretexto para transferir activos de manera ilegal.

Por más temple que tuviera Teresa, al escuchar aquello le resultó difícil mantener la calma.

Los negocios que su padre había hecho durante décadas no eran precisamente limpios.

En cuanto a sus activos ocultos, naturalmente había buscado la forma de mover ese dinero.

Para hacer algo así, todo debía estar perfectamente arreglado de arriba abajo.

Era imposible que se filtrara.

Incluso si las autoridades investigaban, sin pruebas concretas no podrían descubrir nada.

Aunque Julieta supiera algunas cosas, quizá solo estaba intentando asustarla.

Pero el hecho de que mencionara la cooperación con Capital Río Plata significaba que conocía muy bien la operación de capital que había detrás.

Lo que Teresa no podía confirmar era si Julieta realmente tenía alguna prueba.

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