Capítulo 681
El rostro de Héctor permaneció como siempre.
Alzó la mirada hacia Julieta, pero ella tenía una expresión indiferente y no lo miró.
Entonces él le dijo a Sofía: —Pídele a mamá que me enseñe esas fotos.
Julieta frunció ligeramente el ceño y lo miró.
Sofía volteó hacia Julieta.
—Mamá, papá y yo queremos verlas.
Julieta le acarició la cabeza y buscó una excusa: —Las fotos ya están respaldadas en la computadora. En el celular ya no se ven. Las vemos cuando regresemos a casa.
Sofía respondió con tranquilidad: —Bueno. Entonces, cuando lleguemos a casa, papá y yo las vemos.
Héctor miró a Julieta.
Ella sostuvo su mirada un instante y luego apartó los ojos con frialdad.
Después de jugar todo el día, Sofía se quedó dormida muy pronto en el carro.
Julieta se recargó en el respaldo y cerró los ojos para descansar.
Entonces escuchó a Héctor bajar la voz: —Ahora que nuestra relación ya es pública, es necesario organizar una recepción formal.
Al escucharlo, Julieta abrió los ojos, lo miró y preguntó: —¿Y si no estoy de acuerdo?
—Si todavía estás enojada, podemos esperar un poco más. Pero la vida tiene que seguir. No puedes estar molesta conmigo para siempre.
Mientras hablaba, Héctor acomodó la cobija que cubría a Sofía.
—Ya que amas a Sofía, no hay nada que no pueda cambiarse. Tú también eres una mujer inteligente.
¿Para qué seguir atrapada en esa lucha interna?
Parecía verlo todo con claridad y ponía la realidad frente a Julieta, abierta de par en par.
Siempre podía analizar el dolor ajeno con esa ligereza tan tranquila.
Para él, parecía no existir nada verdaderamente emocional.
Todos los sentimientos podían analizarse con la razón y llegar a una conclusión.
Lo que debía dejar ir, lo dejaba ir. Lo que debía tomar, lo tomaba.
Después de un momento de silencio, Julieta lo miró de frente y dijo: —Yo no soy como tú. Tú controlas todo lo que quieres conseguir. Por supuesto que puedes aceptar cualquier cosa con tranquilidad.
Héctor habló despacio: —No niego lo que dices. Pero esa también es la realidad, ¿no?
Los ojos oscuros de Julieta se entrecerraron ligeramente.
Sí. La realidad era que él podía dominarlo todo.
Entonces escuchó a Héctor decir de nuevo: —Sé que eres terca, así que yo también puedo cambiar.
Al oírlo, Julieta se quedó rígida de golpe. Sus ojos se clavaron en él.
Su rostro apuesto estaba sereno, y su mirada profunda permanecía fija en el rostro de Julieta.
Aquellos ojos eran tan hondos que parecían capaces
de hundir a cualquiera en ellos.
Después de un largo rato, Julieta bajó la mirada y apartó los ojos.
No respondió a las palabras de Héctor.
Dentro del carro reinaba un silencio tan profundo que podía escucharse la respiración.
Julieta se recargó en el respaldo y cerró los ojos.
Cuando volvió a despertar, el carro seguía avanzando, pero aquel no era en absoluto el camino de regreso.
Se despejó de golpe y miró a Héctor, que estaba sentado frente a ella, con la cabeza baja, revisando asuntos de trabajo en la computadora.
Héctor levantó la mirada hacia Julieta.
—¿Ya despertaste?
Julieta preguntó: —¿A dónde vamos?
Los ojos de Héctor se llenaron de una sonrisa tierna mientras miraba a su hija.
—Entonces comeremos pescado guisado.
Por la noche.
Julieta le daba palmaditas suaves en la espalda a su hija para dormirla.
Sofía, cansada después de jugar todo el día, pronto cayó en un sueño profundo.
Héctor entró, caminó hacia el borde de la cama, levantó la cobija y se acostó detrás de Julieta.
Pasó el brazo alrededor de ella y acarició suavemente la mejilla tierna de Sofía.
Su voz baja y magnética sonó junto a ella: —Ya se durmió.
El aroma a gel de baño que llevaba impregnado se coló en la respiración de Julieta.
Su espalda podía sentir con claridad la firmeza del pecho de Héctor.
Julieta tensó el cuerpo y preguntó: —¿A qué hora regresamos mañana?
—Atracamos alrededor de las nueve.
Probablemente lleguemos a casa cerca de las doce.
Julieta no preguntó nada más.
Héctor volvió a hablar: —¿Mañana vas a volver a Grupo Altamira?
Julieta había cancelado todos sus compromisos laborales de esos días.
Ahora, los comentarios del sector sobre Héctor y Julieta se habían ido calmando poco a poco y ya no eran tan intensos como al principio.
Julieta le respondió con otra pregunta: —Lo que quieres es que renuncie a Grupo Altamira, ¿verdad?
Héctor dijo: —Por supuesto que no quiero que sigas en Grupo Altamira. Pero tampoco voy a obligarte. Si quieres quedarte ahí, dependerá por completo de tu voluntad.
—Después de llegar a este punto, ¿todavía sirve de algo mi voluntad?
Aunque Carlos no le había hablado de la situación de la empresa, ella se había enterado por Mariana de que los altos directivos de Grupo Altamira mantenían una actitud de desconfianza respecto a que ella continuara en la compañía.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)
Muy buena, pero muchos. Capítulos bloqueados...
Realmente esta novela es toda una contradicción. Entiendo que la autora que aparece es la traductora, pero realmente no entiendo el propósito de la novela, creo que la aurora se perdió. Primero, Julieta enamorada de Hector, se presta para estar con El, cuando fue drogado. Hector, no tenia planes de casarse y lo tiene que hacer porque Julieta esta embarazada. Héctor frustrado y tan perfecto, no sumo lidiar con esa situación y la trató malísimo, mas sin embargo le da la oportunidad cuando nace la bebe, pero Julieta lo rechaza. Se va del Pais por 5 años, regresa para divorciarse y no lo hace. La autora refleja los cambios solo a nivel fisico y profesional, pero con debilidades en la parte personal y del trato con los demas. Tengo toda la novela leyendo el maltrato de Julieta hacia Hector, pero es una marioneta de los demas: Parate, siéntate, come, duerme, ve , quedate, divorciate!, Dios!. Y lo que realmente se ofrece todo el tiempo es el gran rencor que Julieta le tiene a Hector. Ojo, que el personaje de Héctor que es tan criticado, es genuine, real y ademas algo que no le reconocen, que a podido tratar mal a Julieta al principio, pero se dedico en cuerpo y alma a criar a su hija y algo importante, nunca le habló mal a su hija de su mamá, mas bien alimentó un buen recuerdo de su madre, y es por eso que Sofia ( otro personaje que es el mejor) es así de amorosa con Julieta. Muy por el contrario de Julieta, que lo que decide fue hacer el papel de la victima. Una recomendación a la autora o no sé si ya está el final, pero que no se destaque tanto lo fisico, el dinero y los negocios, sino el verdadero sentimiento del perdon y de la union de las familias. Como es posible que se destaque la desvinculacion de la madre de Julieta con Ella, y con sus otros hermanos? Y nadie le aconseja a Julieta que hable con todos ellos y arreglen la situación, ya que eso es paz para el alma. Aqui pareciera que Dios no exists, que el Amor no existe, que el respeto no existe. Las novelas, así sean de romance deben dejar un mensaje edificante y positivo. Aqui todo es rencor, trampa, mala intención. Todos los hombres enamorados de Julieta y Todas las mujeres enamoradas de Hector, Dios! El problema de Julieta, no es que Hector la trato mal, fue el abandono de su madre y la separacion de sus padres, por eso el problema de conexión con los verdaderos afectos y lo mismo le sucede a Jairo. Realmente espero que esta novela tenga un buen final, y de verdad el mejor de seria, que se reconciliara con Héctor, que ambos se hablen con la verdad, reconozcan sus errores, pero tambien reconozcan sus virtudes, y sigan adelante con su familia, que es lo mas importante....
Se supone que era una empresaria exitosa q es capaz de tomar decisiones y no puede decirle no a su familia y amigos, que esta por encima de su hija. En serio, la empatía que sentía por ella, se fue toda....
Me molesta Julieta por indecisa, obvio que tiene sentimientos por Hector; nadie se acuesta una y otra vez con alguien que no quiere. Le falta carácter para pelear por su familia desde el inicio. Es egoísta siempre piensa en ella. Esta novela refleja el diario vivir de un hombre en la vida real. Salió embarazada se quiso casar, se caso y aunque no la paso bien porque obligó a alguien a casarse tampoco podía obligarlo a amarlo. Cuando tuvo el bebé, no lo quiso se fue" típico de los hombre" le importo ella aunque Hector le llamo para que acompañará a la bebé lo ignoro e hizo su vida. Pasan años, vuelve, se acerca a la niña, pero no acepta la responsabilidad, solo piensa en ella. Aquí víctima solo Sofia, Hector a pesar de su carácter dejó su ego de lado por complacer a su hija, "el típico rol de la mujer", 0 mujeres e incluso ha aprendido a ser humano por complacer a la niña. Juliette al contrario, dice que no lo quiere, pero disfruta la cama, sale embarazada de un 2do niño y lo habla con Carlos, otro migajero que detesto, Acaso no debería hablarle con Hecto. Solo espero que la escritora no se vaya por el lado del aborto porque dejo de leerla. Estaría nuevamente mostrando el rol típico del hombre que le pide a la mujer que no la quiere y que aborte. Aquí Julieta tendrá la excusa de que su cuerpo es suyo y si pase que decepcionante porque la verdad no importa quien realice el acto sea hombre o mujer. Eso se llama ser egoístas y nunca pensar en los que realmente sufren, en este caso Sofia y el bebé por nacer. Yo siendo Julieta, no escucho a nadie, solo pensaría en mi como mujer, si me gusta Hector me quedo con él, me enfrento al mundo de su brazo, no permitiría qué un tercero se meta en la relación, hablaría con él de frente. La verdad ya me cansa su papel de víctima, y estoy de acuerdo si quiere vivir lejos de Hector qué lo haga, pero que no se quejo cuando Hector la deje de lado y se case porque quiera o no ella perdió los derechos legales sobre Sofia. Si él se casa la niña dejará de convivir por ella y no porque Hector la vaya a negar es porque según leo esta historia es de origen asiático y ellos tienen otra tradición. Los hijos no dejan su casa, si se separan se quedan con la familia paterna y así será....