Entrar Via

La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 700

Capítulo 700

Por la tarde, Julieta recibió una Ilamada de Sofía.

—Mamá, ¿esta noche quieres venir con papá y conmigo a cenar a Casa Gómez?

Julieta respondió:

—Yo no voy a ir. Todavía tengo trabajo. ¿Tú vas a quedarte a dormir esta noche en Casa Gómez?

Sofía dijo:

—Sí.

—Está bien, entonces ve.

Sofía volvió a hablar, algo desanimada:

—¿No somos una familia? Tú nunca has ido a cenar a Casa Gómez. Hoy voy a decirles a mis abuelitos que la próxima vez te inviten a comer a la casa.

Julieta escuchó sus palabras y solo respondió:

—Está bien.

Después de salir del trabajo ese día, Julieta recibió una llamada de Paloma.

—Julieta, ¿tienes tiempo esta noche?

¿Quieres que cenemos juntas?

Paloma ya la había invitado dos veces antes, pero como realmente no había tenido tiempo, Julieta la había rechazado.

Ese día no tenía que trabajar horas extra, así que aceptó.

***

En el hotel, Paloma le sirvió una copa de vino tinto a Julieta.

—Por fin logré invitarte a cenar. De verdad se nota que estás muy ocupada, no como yo, que no tengo nada que hacer.

Julieta tomó la copa y la agitó suavemente.

—No tener nada que hacer tampoco está tan mal.

En los labios de Paloma apareció una sonrisa débil y amarga, aunque la ocultó enseguida.

Las dos empezaron a conversar de manera casual.

Paloma suspiró.

—Cuando te conocí, jamás imaginé que fueras la esposa del presidente de Grupo Central.

Al recordar a la Julieta de aquel entonces, con el cuerpo robusto, el vientre abultado por el embarazo y manchas en el rostro por los cambios hormonales, nadie habría podido relacionarla con Héctor, un hombre de una belleza tan extraordinaria.

En cuanto a Héctor, Paloma lo había visto de lejos una vez después de casarse, cuando acompañó a su esposo a un coctel organizado por una persona influyente.

Dondequiera que Héctor aparecía, se convertía en el centro de todas las miradas.

Era un hombre que reunía un rostro perfecto, una riqueza inmensa y un encanto irresistible.

Las mujeres que lo miraban no podían ocultar su admiración.

Por supuesto, con la posición de la familia Mireles, ni siquiera tenían derecho a acercarse a saludarlo.

El día que vio la noticia del comunicado de Grupo Central, se quedó tan sorprendida que no pudo decir una sola palabra.

Al pensar en la determinación con la que Julieta había decidido cambiar en aquel entonces, incluso dejando atrás a su hija, Paloma imaginó que seguramente había sufrido toda clase de humillaciones.

Ahora Julieta por fin se había transformado por completo, y Héctor había reconocido públicamente su identidad.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)