Capítulo 712
Su fondo de pantalla era una foto tomada en la hacienda de San Aurelio, durante el cumpleaños de Sofía.
Héctor volvió a la habitación, dejó el celular de ella sobre el buró y tomó el termómetro para medirle la temperatura.
La fiebre ya había bajado.
***
Al mediodía, Julieta abrió los ojos y despertó, aunque todavía le seguía dando vueltas la cabeza.
La voz de Héctor se oyó a un lado.
—Ya despertaste.
Julieta giró la cabeza para mirarlo y luego apartó la vista en silencio.
Héctor pidió que subieran la comida.
—Come algo primero.
Julieta tampoco tenía por qué descuidar su salud.
Se incorporó con esfuerzo, y Héctor colocó un cojín detrás de su espalda.
Después le entregó un tazón de sopa.
Julieta se terminó la sopa y comió un poco más de otras cosas.
Héctor permaneció a un lado, cuidándola.
Ella no tenía mucho apetito.
—Ya no quiero comer.
Héctor dijo:
—Termínate este tazón de avena con leche.
Julieta miró la avena con leche que él le ofrecía.
Guardó silencio un instante, luego la tomó y se la terminó.
Héctor la vio comer todo y después recibió el tazón de sus manos.
—En media hora te tomas la medicina. Ahora tengo algo que hacer y debo ir a la empresa. Hoy quédate en casa y descansa bien.
Julieta escuchó sus palabras sin responder mucho.
Héctor no dijo nada más.
Llamó a alguien para que entrara a recoger y luego salió de la habitación.
Al verlo marcharse, Julieta apartó la cobija y se levantó para ir al baño.
Cuando volvió a la habitación, vio el celular sobre el buró.
Tenía una llamada perdida de Jesús y también un registro de llamada de menos de un minuto con Carlos.
De inmediato le marcó a Carlos.

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