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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 815

Julieta no le dio demasiada importancia.

Dejó la invitación sobre la mesa, volvió a tomar el libro y continuó leyendo.

Héctor llegó a casa a las siete después de salir del trabajo.

Durante los últimos días había regresado temprano y casi siempre cenaba en casa.

Mientras comían, observó los mariscos servidos en la mesa y preguntó:

—¿Quién los mandó?

Julieta puso un trozo de calamar en el plato de Sofía.

—Mi hermano.

—¿Rafael?

—No. Mi hermano biológico, César.

Sofía intervino:

—Mi tío también me mandó muchas cosas ricas y varios regalos.

Héctor sonrió con ternura.

—Entonces, cuando veas a César, no olvides darle las gracias.

—No sé cuándo podré verlo. Mamá dice que está muy ocupado.

—Lo verás cuando tenga menos trabajo.

Sofía asintió. De pronto, frunció ligeramente el ceño y volteó hacia Julieta.

—Mamá, ¿entonces tengo dos tíos? ¿Cómo debo llamarlos?

Julieta le acarició la cabeza.

—Puedes decirles tío Rafael y tío César.

—¿Y quién de los dos es mayor?

César y Rafael debían tener edades parecidas, pero Julieta tampoco sabía con exactitud quién era mayor.

Tendría que preguntarlo la próxima vez.

Después de cenar, los tres fueron a la sala.

Julieta y Héctor acompañaron a Sofía a ver la televisión.

Héctor vio la invitación sobre la mesa, la tomó y la revisó.

Su expresión no mostró el menor cambio.

Julieta lo miró.

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