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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 819

Héctor le sostuvo la mirada.

—Simplemente no me gusta pensar en situaciones hipotéticas.

Jairo soltó una risa fría y apartó la vista.

—Voy a investigar este asunto a fondo —continuó Héctor—. Algo así no volverá a ocurrir. No necesitas preocuparte por ella. Ocúpate de lo que tengas que hacer.

***

Héctor regresó a la habitación.

Julieta ya había terminado de comer y una empleada la ayudaba a salir del baño.

Él se acercó, se inclinó para cargarla y la llevó hasta la cama.

Después la recostó y la cubrió con las cobijas.

—Descansa bien.

La empleada recogió todo y salió de la habitación.

Héctor bajó la intensidad de las luces y se sentó en el sofá a trabajar en la computadora.

La habitación quedó sumida en el silencio.

***

A la mañana siguiente, Jimena, Mauricio y los demás llegaron temprano al hospital.

El médico estaba revisando a Julieta.

Afuera de la habitación, Héctor les advirtió:

—Ahora necesita tranquilidad. Procuren no hacer demasiado ruido.

La expresión de Mauricio cambió.

Jimena tampoco se sintió cómoda al escuchar su tono.

—Sé cómo cuidar a Julieta.

—Más vale.

Cuando terminó la revisión, el médico salió y se dirigió respetuosamente a Héctor:

—Hoy se encuentra mucho mejor que ayer.

Héctor asintió.

Jimena, Mauricio y Rafael entraron en la habitación.

Al ver que Julieta estaba fuera de peligro, los tres se sintieron aliviados.

Héctor fue a visitar a Sergio.

Una enfermera le estaba cambiando las curaciones de la espalda.

Una amplia zona de su piel había sufrido quemaduras.

Por fortuna, logró alejarse a tiempo y las lesiones no fueron más graves, aunque seguramente tardaría en recuperarse.

Cuando terminó de aplicarle el medicamento, la enfermera saludó a Héctor con un gesto respetuoso y salió empujando el carrito de curaciones.

—Creo que Jairo vino anoche, pero seguramente no entró a verla. Con el estado en que se encuentra, ¿de verdad piensan decirle ahora que es su hermano?

Era muy probable que Julieta no se recuperara pronto.

—Jairo debe saber lo que hace. Después de todo, es su hermano de sangre —respondió Rafael.

—¿Y eso qué cambia? Él permitió todo lo que Adriana hizo. Julieta ha soportado demasiada presión emocional durante todos estos años. Aunque ahora quiera compensarla, eso no cambia el hecho de que también fue cómplice.

En el pasado, cada vez que Julieta extrañaba a su hermano, lloraba a solas y en silencio.

Aunque ahora parecía haberlo superado, descubrir que Jairo era aquel hermano al que había esperado durante tanto tiempo podría ser más de lo que era capaz de soportar.

Rafael suspiró.

—Ya hablaremos de eso más adelante.

En ese momento, llamaron a la puerta.

Jimena entró ayudando a Julieta, por lo que Rafael y Sergio dejaron de hablar del tema.

Conversaron durante un rato.

Más tarde, Gabriela llegó a la habitación acompañada de varias personas.

Junto a ella iba una mujer hermosa y elegante, vestida con un traje blanco.

Julieta la reconoció de inmediato.

Después de saludarlas, Julieta salió de la habitación.

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