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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 838

Jimena suspiró para sus adentros, tomó a Sofía de la mano y dijo en voz baja:

—Dejemos que Julieta duerma un poco más. Nosotras vamos a bajar a desayunar.

—Bueno.

***

Por la mañana, Jairo llegó a Cumbres del Valle con un aspecto sumamente demacrado.

—¿Dónde está Julieta?

—Todavía está descansando —respondió Jimena—. Debes tener muchos asuntos que resolver últimamente, así que será mejor que te ocupes primero de ellos. Julieta necesita tiempo para asimilar todo lo que pasó. Aunque te viera ahora, probablemente no sabría qué decirte. Será mejor que esperes un poco más.

Jairo lo entendía perfectamente, pero aun así no había podido evitar ir a ver cómo estaba Julieta.

Mauricio trató de tranquilizarlo:

—Dale tiempo. Tampoco te desesperes.

Jairo asintió y estaba a punto de marcharse cuando Jimena preguntó de pronto:

—¿Todavía no has desayunado?

Su tono no reflejaba emoción alguna.

Jairo se detuvo y la miró sorprendido.

Instintivamente quiso decir que ya había comido, pero Mauricio se le adelantó:

—¿Qué esperas para darle las gracias a Jimena?

Jairo volvió en sí y se tragó las palabras que estaba a punto de decir.

—Gracias, Jimena.

Ella lo miró y luego se levantó para ir a la cocina, donde le preparó sopa de fideo con pollo.

—Come.

Jairo contempló en silencio el tazón de sopa humeante que tenía frente a él.

Jimena salió del comedor.

Mauricio apartó una silla.

—Siéntate, Jairo.

Él volvió en sí, asintió y tomó asiento.

Mauricio se quedó a acompañarlo.

—Come de una vez. Si dejas reposar mucho los fideos, se van a aguadar.

Jairo probó una cucharada.

El caldo de pollo estaba tibio y tenía un sabor sencillo y casero, pero de pronto despertó en su interior una tristeza difícil de describir.

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