Entrar Via

La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 971

Sofía se acercó y miró seriamente a Héctor.

—Papá, no asustes a Tigre.

Héctor volteó hacia ella.

—No lo estoy molestando.

—Tigre, baja.

Sofía extendió una mano hacia el rascador.

Tigre comenzó a bajar poco a poco, todavía con cautela.

Cuando llegó a una altura donde podía alcanzarlo, Sofía lo tomó entre sus brazos.

Curiosamente, en brazos de ella se quedó completamente tranquilo y ni siquiera intentó soltarse.

Sofía le acarició suavemente el lomo en el sentido del pelo.

—Tigre, él es mi papá. No te va a hacer nada, así que no tengas miedo.

Tigre poco a poco se fue relajando.

Héctor dejó la varita para gatos a un lado y se agachó apoyando una rodilla en el piso.

—Le caes muy bien.

—Claro. Canela y Tigre también te van a querer después. Papá, acarícialo.

Sin embargo, Héctor no extendió la mano.

En ese momento, Julieta llamó desde el comedor:

—Sofía, trae a Héctor a desayunar.

Luego sirvió otra porción de avena y la puso sobre la mesa.

Sofía dejó a Tigre en el piso.

Héctor se levantó, la tomó de la mano y ambos caminaron hacia el comedor.

—Primero lávate las manos.

—Sí.

Padre e hija fueron a la cocina a lavarse las manos y después se sentaron a la mesa.

Julieta llevó las últimas tortillas calientes y la fruta.

Al percibir el aroma, Sofía balanceó alegremente las piernas.

—Mamá, ¡huele muy rico!

Julieta sonrió.

—Entonces come un poco más.

—¡Sí!

Sofía tomó la cuchara, probó un poco de avena y enseguida comenzó a elogiarla.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)