La noche anterior, Julieta de verdad había estado tan enojada que quiso tirar las flores.
Pero al pensar que Sofía seguramente preguntaría por ellas si no las veía, no supo cómo explicárselo y al final decidió dejarlas ahí.
Asintió.
Mariana se acercó, dejó el bolso sobre el sofá y sacó una rosa del ramo para observarla.
—¿Está intentando conquistarte?
Julieta encontró la situación bastante irónica.
—Yo no lo siento así para nada.
Héctor seguía siendo exactamente igual que antes.
Si él le daba algo, Julieta tenía que aceptarlo.
Y si su reacción no era la que esperaba, se molestaba de inmediato.
Mariana volvió a colocar la rosa en el ramo.
—Para que él aprenda a conquistar a una mujer como se debe, tendría que ocurrir un milagro.
Julieta no quería seguir hablando del tema.
—Todavía no has desayunado, ¿verdad? Primero come algo.
Mariana asintió.
De cualquier forma, ya estaba en Sombrales. Tenía tiempo de sobra para ajustar cuentas con Jairo.
Julieta fue a despertar a Sofía y, después de ayudarla a arreglarse, la llevó al comedor.
En cuanto Sofía vio a Mariana, exclamó:
—¡Mariana!
Mariana se acercó, la cargó y le dio un beso en la mejilla.
Después del desayuno, Julieta llamó a Jairo.
Era la primera vez que tomaba la iniciativa de comunicarse con él.
El celular sonó durante bastante tiempo antes de que Jairo contestara con un tono completamente natural:
—¿Qué pasa?
—¿Dónde estás?
—En la oficina. Me salió un asunto de trabajo que tenía que resolver.
—Qué casualidad.
Jairo pareció no notar en absoluto el sarcasmo en su voz.
—Sí. No tuve opción.
—Mariana está aquí.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)
Me molesta Julieta por indecisa, obvio que tiene sentimientos por Hector; nadie se acuesta una y otra vez con alguien que no quiere. Le falta carácter para pelear por su familia desde el inicio. Es egoísta siempre piensa en ella. Esta novela refleja el diario vivir de un hombre en la vida real. Salió embarazada se quiso casar, se caso y aunque no la paso bien porque obligó a alguien a casarse tampoco podía obligarlo a amarlo. Cuando tuvo el bebé, no lo quiso se fue" típico de los hombre" le importo ella aunque Hector le llamo para que acompañará a la bebé lo ignoro e hizo su vida. Pasan años, vuelve, se acerca a la niña, pero no acepta la responsabilidad, solo piensa en ella. Aquí víctima solo Sofia, Hector a pesar de su carácter dejó su ego de lado por complacer a su hija, "el típico rol de la mujer", 0 mujeres e incluso ha aprendido a ser humano por complacer a la niña. Juliette al contrario, dice que no lo quiere, pero disfruta la cama, sale embarazada de un 2do niño y lo habla con Carlos, otro migajero que detesto, Acaso no debería hablarle con Hecto. Solo espero que la escritora no se vaya por el lado del aborto porque dejo de leerla. Estaría nuevamente mostrando el rol típico del hombre que le pide a la mujer que no la quiere y que aborte. Aquí Julieta tendrá la excusa de que su cuerpo es suyo y si pase que decepcionante porque la verdad no importa quien realice el acto sea hombre o mujer. Eso se llama ser egoístas y nunca pensar en los que realmente sufren, en este caso Sofia y el bebé por nacer. Yo siendo Julieta, no escucho a nadie, solo pensaría en mi como mujer, si me gusta Hector me quedo con él, me enfrento al mundo de su brazo, no permitiría qué un tercero se meta en la relación, hablaría con él de frente. La verdad ya me cansa su papel de víctima, y estoy de acuerdo si quiere vivir lejos de Hector qué lo haga, pero que no se quejo cuando Hector la deje de lado y se case porque quiera o no ella perdió los derechos legales sobre Sofia. Si él se casa la niña dejará de convivir por ella y no porque Hector la vaya a negar es porque según leo esta historia es de origen asiático y ellos tienen otra tradición. Los hijos no dejan su casa, si se separan se quedan con la familia paterna y así será....