Desde la cena familiar, Petra y Benjamín no habían vuelto a ver a Josefina en mucho tiempo.
El hecho de que Josefina se juntara con Efraín era motivo suficiente para estar alerta. Ella estaba demasiado tranquila, y eso no encajaba con su estilo.
Por suerte, Rebeca seguía vigilando de cerca la situación de ambos y, de vez en cuando, le pasaba información a Petra.
Con esos reportes, Petra se sentía mucho más tranquila.
Unos días después.
Grupo Hurtado convocó a una presentación interna.
Era la primera vez que Efraín organizaba un evento así desde que asumió el cargo, y le estaba dando mucha importancia.
Benjamín, como accionista, estaba invitado.
El día de la presentación, Germán e Iván también asistieron.
Petra acompañó a Benjamín al evento en calidad de esposa.
Cuando entraron, Yago ya estaba sentado en el lugar de honor.
Al ver entrar a Germán, se levantó con una falsedad evidente y una sonrisa ensayada.
—Germán, ven, siéntate aquí.
Germán hizo un gesto con la mano para que Yago se quedara donde estaba y dijo con indiferencia:
—Es solo una silla, da igual quién se siente.
Dicho esto, tomó asiento al lado de Yago.
Yago, que no tenía ninguna intención real de ceder su lugar, aprovechó para volver a sentarse. Se inclinó ligeramente hacia Germán, sonriendo, y comenzó a adelantarle el contenido de la presentación.
Resultaba que, en tan solo un mes, el desarrollo del nuevo proyecto había sido un éxito. Ahora solo faltaban las pruebas y la aprobación para lanzarlo al mercado.
Al escuchar esto, Petra se giró para mirar hacia la primera fila del otro lado.
—Ese proyecto nunca se terminó de desarrollar en Corporación Prisma Andino; los datos de investigación siempre daban error.
—No olvides que tengo la mayor parte de las acciones de Grupo Hurtado. Básicamente, Efraín está trabajando para mí.
Petra soltó un suspiro al escucharlo.
Benjamín le sonrió para tranquilizarla.
Petra reforzó el agarre de su mano.
Efraín, con aire triunfal sobre el escenario, sonrió al público y anunció:
—Para explicarnos muchos de los detalles de este producto, necesitamos a nuestra experta, la señorita Pineda. ¡Pido un fuerte aplauso para recibirla!
Tras las palabras de Efraín, Josefina salió de entre bastidores.
Llevaba un traje sastre muy elegante y una sonrisa madura en el rostro, proyectando una imagen completamente distinta a la vibra inexperta que tenía la última vez que se vieron.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...