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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1169

—¿Qué clase de objeto creen que es, para andárselo devolviendo?

Jimena detuvo el paso.

Federico caminó hasta quedar al lado de Jimena, soltó una risa burlona y dijo:

—Señorita Calvo, aquí la señora quiere devolverle a su marido. ¿Lo quiere?

La mirada de Jimena no mostró ni una pizca de alteración, ni siquiera la vergüenza de haber sido descubierta por su propio esposo en esa situación.

Respondió con calma y voz plana:

—Si usted lo acepta, podría hacer el sacrificio de recibirlo.

Dicho esto, Jimena entró al elevador.

El pecho de Federico subía y bajaba por la respiración agitada. Entró tras ella de un movimiento brusco.

Extendió la mano y le apretó las mejillas a esa cara tan perfecta.

—Repite eso.

Jimena lo miró con indiferencia.

—¿Estás sordo?

Federico estaba tan furioso que su respiración se aceleró. Mirando esos labios rojos, apretó los dientes y se inclinó para besarla con fuerza.

Jimena, claramente sorprendida por el beso forzado, intentó darle un rodillazo.

Federico anticipó el movimiento y le sujetó la pierna de inmediato.

Pero en ese instante de distracción, Jimena le mordió el labio con todas sus fuerzas.

Federico sintió el dolor y la soltó.

Jimena lo fulminó con una mirada fría como un témpano de hielo.

Federico se limpió el rastro de sangre de la comisura de los labios. Al ver la ferocidad en los ojos de ella, lejos de asustarse, sonrió.

—No sabía que los labios de la señorita Calvo eran tan suaves.

Jimena le lanzó una mirada gélida y advirtió:

—Vas a arrepentirte de haberme provocado.

Federico arqueó una ceja, soltó una risita y apoyó una mano contra la pared del elevador, acorralándola con aire desafiante.

—Solo fue un beso. ¿Acaso la señorita Calvo piensa vengarse por eso?

Jimena lo miraba con el ceño fruncido.

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