La pantalla seguía mostrando la conversación con Jimena.
Rosalía respiró profundo, tragándose su orgullo, y se acercó a la cama de Franco.
—Franco, te traje algo para la cruda. Tómatelo mientras está caliente.
Franco levantó la vista. Al ver la sonrisa complaciente de Rosalía, su expresión se volvió gélida.
—Rosalía, ¿cómo puedes ser tan sinvergüenza?
Rosalía se tensó.
—¿Qué hice?
Franco soltó una risa fría.
—Me voy a divorciar de ti y todavía tienes el descaro de venir a cuidarme.
Ante el insulto, Rosalía bajó la mirada y dijo suavemente:
—Pero todavía no estamos divorciados, ¿o sí?
La mirada de Franco se oscureció.
—Rosalía, sabes muy bien que cuando decido hacer algo, nadie me detiene.
—Claro que lo sé —asintió ella—. Si no, no habrías terminado con Jimena para casarte conmigo.
Al mencionar el pasado, Franco frunció el ceño con evidente disgusto. La miró con asco.
Rosalía respiró hondo para que no le afectara.
—Franco, no soy tu enemiga, no me mires así. Casarte conmigo fue una decisión que tomaste evaluando tus propios intereses. Ahora que Jimena se va a casar con otro y te entró el pánico, no me eches toda la culpa a mí.
El rostro de Franco se ensombreció aún más.
Rosalía dio media vuelta para salir de la habitación, pero se detuvo en la puerta y volteó.
—Por cierto, Franco, te doy cinco días para pensarlo. Si en cinco días el proyecto Costa Bravía no es de los Espino, asumiré que no quieres divorciarte.
Dicho esto, se marchó.
Al salir, soltó el aire que había estado conteniendo. Sabía que Franco sopesaría los beneficios y los riesgos. Por eso no peleó a gritos; sabía que Franco jamás le daría el proyecto por las buenas.
Costa Bravía era la joya de Franco, el proyecto con mayor futuro.
Si él aceptaba, ella no salía perdiendo; al menos tendría algo que mostrar al regresar con su familia.
Rosalía echó un último vistazo hacia la habitación con una mirada dura. Cuando se casó con Franco, tuvo que soportar muchos desprecios. Si se divorciaba a los pocos meses, sería la burla de todos. Si no exigía una fortuna ahora, su futuro en la familia Espino sería miserable. Y ella no iba a permitir caer tan bajo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
Não entendo porque Jimena está tão benevolente com Regina. Espero sinceramente que essa Regina tenha um fim ruim…...
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...