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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1105

Regina le respondió rápidamente para tranquilizarla.

[No te preocupes. Si Federico te reclama, yo me hago responsable. Y si ella te despide, te vienes a trabajar conmigo, no pasa nada.]

Samara, al recibir el mensaje de Regina, le agradeció profusamente y sintió que el alma le volvía al cuerpo.

A la mañana siguiente, cuando Jimena bajó las escaleras, vio a Samara con la cabeza baja recibiendo un regaño de Federico. No sabía qué había hecho mal. Jimena solo les dio un vistazo rápido y se dirigió a la puerta.

Federico, al verla, habló:

—¿No vas a desayunar?

Jimena negó con la cabeza.

—Comeré en la oficina.

Federico frunció el ceño, con una mirada seria.

—Apenas te estás recuperando de la gastritis, necesitas cuidarte.

Jimena no se detuvo mientras se ponía los zapatos y respondió con indiferencia:

—Le pedí a Violeta que me preparara el desayuno, comeré en cuanto llegue.

Federico frunció el ceño pero no dijo nada más. Jimena terminó de calzarse y salió de la casa. El chofer de la familia Núñez ya la esperaba en la puerta. Ella subió al auto y se marchó.

Federico se quedó frente al ventanal viendo cómo el coche se alejaba, con el semblante ensombrecido. Samara, parada detrás de él, se disculpó en voz baja:

—Lo siento, señor, sé que me equivoqué. Trataré de no mencionar sus asuntos con la señorita Calvo frente a la señorita Serrano en el futuro.

Federico, con expresión fría, dijo con voz grave:

—Samara, recuerda quién es el que te paga el sueldo.

Samara apretó los labios y asintió.

—Lo recordaré, señor. No volverá a pasar.

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