—Parece que Helena se preocupó de más.
Jimena levantó la vista para mirarlo.
Federico dijo lentamente:
—Helena dijo que, después de la visita de Regina, tu humor había empeorado.
—Pensé que era verdad. Pero ahora veo que el estado de ánimo de la señorita Calvo no se ha visto afectado en lo más mínimo.
Jimena apartó la mirada de Federico.
—Helena nos ve como a un matrimonio normal, por eso pensó que los temas incómodos que tocó Regina me afectarían.
—Pero como no somos un matrimonio normal, no voy a dejar que un detalle así me afecte.
—Señor Núñez, quédese tranquilo. Soy una persona sensata y sé cuál es mi lugar en nuestra relación.
Al escuchar estas palabras, Federico se tragó la explicación que tenía en la punta de la lengua.
Con esa actitud, ella dejaba claro que no necesitaba ninguna explicación de su parte.
Federico apartó la silla y se levantó.
—La señorita Calvo es, sin duda, una mujer muy consciente. Ya que eres tan comprensiva, me quedo tranquilo.
Jimena no respondió.
Federico continuó con frialdad:
—Tengo que ir a Suria. Probablemente regrese en una semana.
Jimena asintió.
—Entendido.
Al ver su actitud tan indiferente, Federico sintió como si le faltara el aire.
Temiendo morirse del coraje si seguía allí, salió rápidamente del estudio.
Cuando él se fue, Jimena volvió a fijar la vista en los documentos sobre el escritorio.
Federico salió de la habitación con su equipaje.
Al pasar frente al estudio arrastrando la maleta, echó un vistazo hacia adentro.
El ruido de las ruedas sobre el piso era bastante notorio.
Jimena levantó la cabeza y miró a Federico.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...